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ANÁLISIS

Los árbitros se modernizan con Velasco Carballo y el VAR

Mónica Marchante

No ha tardado el recién elegido presidente de la Federación Española de Fútbol Luis Rubiales en mover el árbol. Su primera medida ha sido situar a Velasco Carballo al frente del Comité Nacional de Árbitros (CNA) y cerrar un capítulo de 25 años, el de Victoriano Sánchez Arminio dirigiendo a los árbitros españoles.

El pasado jueves 17 de mayo, mientras la Asamblea del fútbol español votaba en Las Rozas para elegir a su nuevo presidente, el exárbitro madrileño Carlos Velasco Carballo impartía clases de VAR a un grupo de periodistas en Pozuelo de Alarcón, a pocos kilómetros de la sede de la federación.

Me causó una grata impresión el excolegiado internacional, como me ha sucedido cada vez que he tenido la oportunidad de conocer a alguno de los árbitros españoles que pitan cada domingo en Primera. De todos los pecados que haya cometido Sánchez Arminio, el que más ha perjudicado, a mi juicio, al colectivo arbitral, ha sido el oscurantismo y la falsa protección frente a los medios a la que ha sometido a los colegiados.

No dejar hablar a quien pretendes proteger es la mejor forma de dar a entender que no les crees preparados para explicarse ante la prensa y el aficionado, cuando en realidad, los árbitros de hoy dan la impresión de ser exactamente lo contrario, personas muy preparadas y capaces de explicar su trabajo.

Se equivocarán y lo seguirán haciendo, pero ya con la red que supondrá contar con el video arbitraje. Si Velasco Carballo levanta la persiana y deja que se comuniquen con el mundo exterior, dejarán de ser esos señores de negro que solo se equivocan hacia el equipo de cada uno.

Luego está el asunto de la 'nevera'. Dicen que no existe, pero el colegiado que expulsó en agosto a Cristiano en la ida de la Supercopa no volvió a pitar al Real Madrid hasta ocho meses después. ¿Casualidad? Esperaremos para comprobar si estas prácticas se destierran o no.

Aclarando conceptos y situaciones

La realidad es que el VAR va a ayudar al árbitro. Y conviene que el aficionado tenga claros algunos conceptos básicos. El primero es que el árbitro VAR será un colegiado de Primera, que un día pitará en el campo y otro estará frente a los monitores. Esa rotación favorecerá la implementación del sistema. No será nunca el árbitro de campo quien pida el VAR, sino que éste estará a disposición del colegiado para aclarar situaciones: 1) En los goles, el VAR chequeará si ha entrado o no el balón, que no haya fuera de juego, que no haya existido falta en ataque en la jugada o que el balón no haya salido del terreno de juego. 2) En los penaltis, el VAR chequea si es o no, si es dentro del área, si hay fuera de juego en la jugada, falta previa en ataque o si el balón hubiera salido fuera antes de la acción de penalti. 3) También comprobará el VAR las tarjetas rojas directas, nunca segundas amarillas.

En caso de error de identidad el VAR asistirá de manera proactiva al colegiado avisándole en caso de confusión de jugador. Solo en los casos de decisiones interpretativas, en un penalti o en una roja revisará el árbitro el monitor. En todas las decisiones objetivas, factuales o geográficas no será necesario. Para eso está el VAR.

Para todo lo demás, siempre nos quedará el bar.

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