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Los casos de corrupción

Gürtel: la justicia cumple, pero con gran retraso

Joan Tapia

La credibilidad del PP se desploma, pero no parece haber mayoría suficiente para un Gobierno alternativo

Fue en el 2009 cuando el juez Garzón, ahora apartado de la judicatura, inició su investigación sobre la Gürtel. Hoy, nueve años después y tras un juicio que duró más de un año y que acabó en noviembre del 2017, se ha conocido la sentencia principal de un caso que estalló cuando Zapatero era presidente, Rubalcaba estaba en Interior y que Rajoy calificó entonces de “conspiración contra el PP”.

Ya tenemos la sentencia del caso principal de la trama Gürtel y de entrada cabe sacar tres grandes conclusiones. Una, que la justicia española es exasperadamente lenta. Incluso cabe preguntarse si repara el mal causado una sentencia con nueve años de retraso.  

Penas severas

La segunda contradice algo la anterior. La justicia, aunque lenta, ha demostrado independencia y no estar supeditada al poder político pues las penas impuestas son severas: 51 años de prisión para Francisco Correa, el creador de la trama que conocimos vestido de chaqué en la famosa boda de El Escorial de la hija de Aznar, 37 años para Pedro Crespo, 33 años y 44 millones de multa para el famoso extesorero del PP Luís Bárcenas, 15 para Rosalía Castro, su mujer, 14 para Jesús Sepúlveda, alcalde de Pozuelo, exmarido de Ana Mato y antiguo jefe de gabinete de Aznar, 31 para Alberto López Viejo, exconsejero de Esperanza Aguirre… En total, 29 condenados y 8 absueltos. Además, el PP como persona jurídica y la exministra Ana Mato son condenados, como beneficiarios a título lucrativo, y tendrán que devolver respectivamente 250.000 euros de dos campañas municipales y 28.000 de obsequios.

Ya no se podrá repetir nunca, ya era falso, que en España los políticos no entran en prisión por corrupción. O que la fiscalía solo persigue si los sospechosos son independentistas.

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La tercera conclusión es que el prestigio del PP queda todavía más hundido y que como consecuencia la credibilidad del Gobierno se desploma. Porque, aunque los hechos se remontan principalmente a la 'era Aznar' y Correa fue alejado de Madrid (y acogido en Valencia) cuando Rajoy tomó el mando del PP, el propio presidente del Gobierno tuvo que declarar como testigo el pasado 27 de julio y su testimonio no ha convencido al tribunal. Y aún quedan por juzgar otros casos de la trama como la destrucción de los ordenadores de Bárcenas.

Preguntas pertinentes y respuestas nada sencillas

Pero el PP ganó las elecciones del 2015 y 2016 cuando ya se conocían los hechos (y los mensajitos a Barcenas), formó gobierno y Rajoy ha vuelto a articular una mayoría para aprobar los presupuestos con apoyos tan diversos como los de Cs y el PNV.

 ¿Se puede gobernar bien con tan poca credibilidad? ¿Hay mayoría para una moción de censura que dé paso a un Gobierno coherente? ¿El PSOE paga los años finales de Zapatero, castigados por la peor crisis económica desde 1929? ¿La izquierda condicionada por Podemos genera más miedo que el PSOE de Felipe? ¿Mariano Rajoy es más capaz que sus competidores? ¿La habilidad exculpa? ¿La victoria de Cs en las próximas elecciones es imparable? Son preguntas pertinentes. Las respuestas no son sencillas.

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