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ANÁLISIS

Entrenamiento de la selección española en el Wanda Metropolitano.

DAVID CASTRO

Los colores de 'la Roja'

Iosu de la Torre

Antiguamente, el patriotismo salía del aletargamiento con la llegada de un mundial. Hoy ya no hace falta

Veo un tuit que dice: "Por favor, ¿la gran esperanza de la política española? Al fondo, a la ultraderecha". Los tuits los carga el diablo, ya se sabe. A veces invitan a la reflexión. Más en estos días de sequía futbolera en los que millones de hinchas miran a Moscú, sin dejar quitar el ojo a Kiev. Días también en los que algunos pretenden discutir en qué calle de Barcelona hay que instalar un pantallón para seguir los partidos de 'la Roja' en Rusia.

Antiguamente, el patriotismo salía del aletargamiento con la llegada de un mundial. Hoy ya no hace falta. Basta con respirar el ambiente, otear el paisaje urbano, atender el lenguaje de los balcones o equivocarse de informativo. Aquel señalado como gran esperanza de la política ha avisado de que solo ve españoles, sin distingos. Españoles muy españoles y mucho españoles, parafraseando al especialista en trabalenguas de la Moncloa.

Con sus gafas de ver rojigualdo ha borrado los versos de Miguel Hernández, al que quizá nunca leyó de tan enredado que estaba en el concurso de oratoria. Copiar muy mal un discurso de Obama puede acabar despreciando los 'Vientos del pueblo del poeta', comunista muerto en 1942 de tuberculosis en la cárcel de Alicante .

Vascos, catalanes, andaluces, castellanos, gallegos...

Sumergido en estas vísperas del mundial ruso, el procaz ciudadano borraría a cuantos futbolistas conforman 'la Roja' sin importarle de dónde vienen y cuánto aportan al combinado. La catarata desenfoca a vascos (Kepa, Odriozola), navarros (Azpilicueta, Monreal), catalanes (Piqué, Alba, Busquets, Thiago), castellanos (De Gea, Carvajal, Nacho, Reina, Iniesta), andaluces (Ramos, Isco), gallegos (Aspas, Lucas Vázquez), canarios (Silva) y valencianos (Saúl). Que viva la mezcla y el nudo de raíces, sin olvidar que Costa y Rodrigo vienen de Brasil y que Thiago vio la luz en un pueblo italiano. 

A la española seguiremos llamándola 'la Roja', avisamos al miope que solo ve españoles. Ojalá que también sea daltónico y donde haya rojos solo vea marrones y grises. Para un daltónico el color amarillo no cambia. Es amarillo, sin matices.

Que siga hasta el fondo, a la ultraderecha.