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DOS MIRADAS

La siguiente línea es dejar de respetarnos. La próxima, dejar de querernos.

Estamos dejando de leernos. La siguiente línea es dejar de respetarnos. La próxima, dejar de querernos.

La mujer en la ventana fue la imagen que el escritor Amos Oz utilizó para describir el poder de la literatura. Al caminar por la calle solo se ve un rostro asomado al exterior. Pero al leer una novela sobre esa mujer, se puede entrar en su hogar y en su mente, en sus miedos, sus decepciones y sus ilusiones.

Desprecio

Hoy, paseando por las calles de Catalunya, hay demasiadas miradas instaladas en la distancia, en la ignorancia. Son muchos los que ya no quieren entrar en las casas de otros, mirar esos rostros que ya ven velados por la ideología. Es algo peor que la indiferencia, es el desprecio.

A veces, parece que casi nadie está conforme con las páginas que habita. Tampoco los políticos. La mayoría de ERC y buena parte de PDCat nunca hubieran elegido a Quim Torra si hubieran sentido que tenían elección. La abstención de la CUP es un borrón negro en sus valores. Ciudadanos cada día imprime una bandera española más grande. Y Pedro Sánchez ha pasado de la prosa amable e inclusiva al verbo ácido, hiriente. (Algún día quizá debamos hablar de la traición de Sánchez. Al PSC que le apoyó, a la militancia que le aupó).

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Y sí, es cierto, el guion de todos los males lo escribió Rajoy. Pero son nuestras miradas las que se distancian, las que suman pérdidas. Y podemos elegir. Aunque algunos se empeñen en decirnos que todo está escrito.

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