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ANÁLISIS

Guardiola y Messi, en la banda en el partido Bayern-Barça en mayo del 2015.

Kai Pfaffenbach

Pep y Messi, juntos y separados

Antonio Bigatá

A estas alturas casi nadie discute que los entrenadores son muy decisivos. No siempre, no de forma absoluta, pero en la alta competición sí muchas veces y sí de manera determinante. Son un valor a tiempo fijo y su buena estrella en los clubs dura únicamente algunas temporadas; luego suele pasar que un entrenador que fue decisivo para lo bueno se convierta en un lastre que aboca hacia lo malo. Hay cientos de ejemplos.

Tras la marcha de Neymar y el fracaso a la hora de sustituirle adecuadamente en el mercado de verano, rodeado además el Barça de un desánimo generalizado en su entorno, es muy probable que un buen técnico como Tata Martino tampoco hubiese podido impulsar esta vez al equipo hasta el doblete, pero en cambio la solidez psicológica y la habilidad táctica de Valverde sí que lo han conseguido. Entrenar acertando no es ninguna ciencia exacta.

Un verano con muchos técnicos que cambian

Como la necesidad de disponer de grandes entrenadores domina actualmente en el mundo de los grandes clubs, en Europa vamos a tener un verano con llamativos cambios de técnicos. Todo ha empezado con el París SG, donde Unai Emery ha pagado su eliminación en la Champions sin llegar a las semifinales. No le ha valido para nada el fácil doblete en Francia, algo que tiene poco relieve por la flojedad de las competiciones galas. Además ese doblete ya lo habían conseguido sus antecesores pese a no disponer como él de la pareja Neymar-Mbapé, contratada expresamente para disputar la Champions, y Unai no ha aprovechado bien el presupuesto de club más alto del planeta.

En la Premier también habrá cambios llamativos. Tanto en las islas como en otros países muchos clubs desean reclutar a Pochettino y él de momento presiona a su club, el Totenham, planteando su disposición a continuar si la entidad no vende a las tres figuras con las que él aspira a imponerse en la Premier (Harry Kane, Eriksen y Dele Alli).

El abrazo de Klopp y Salah en el Liverpool se repetirá la próxima temporada/ PAUL ELIS (AFP)

En Liverpool Kloop tendrá asimismo muchos pretendientes; probablemente el técnico alemán también utilizará el arma de su continuidad para asegurar la de su mejor figura, Salah. Mourinho, por su parte, tras fracasar por segundo año consecutivo, tendrá una nueva y quizás última oportunidad en el Manchester United pero parte de cero, necesita nuevos fichajes rutilantes y eso no es seguro que esté a su alcance. Chelsea sustituirá a Antonio Conte y puede perder el pulso de  defenderse de la codicia ajena que desea privarle de sus piezas básicas, Hazard y Kanté...

El próximo reto de Guardiola

Pero en el plano internacional lo más interesante de la próxima temporada será ver si Guardiola, considerado el mejor entrenador del mundo tras los récords que ha dinamitado este año triunfal, es capaz de conquistar una Champions después de sus gatillazos en esta competición con el Bayern de Múnich y el Manchester City.

Pep lucha contra una evidencia: la de que la competición europea más deseada no siempre la conquista ni el mejor equipo ni el mejor técnico. También le rodea una gran pregunta: ¿es capaz de asegurarse una Champions sin Messi, el hombre que tanto le ayudó a incorporarla a su palmarés personal en Barcelona? Porque se da la circunstancia de que Messi sí que ha sido capaz de ganar la Champions sin Pep y con Luis Enrique.

Con el mejor técnico y el mejor jugador juntos ambos triunfaron (aunque luego no lo consiguieron en la última temporada de su cooperación). Por separado, Guardiola no ha podido y  el Barça logró su última Champions , en Berlín, pero luego cada vez ha ido quedando más alejado de su consecución.

¿Qué pasará el año que viene?

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