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LA VIOLENCIA MACHISTA Y LA JUSTICIA

Las feministas que sí sabían de derecho

LEONARD BEARD

Las feministas que sí sabían de derecho

Ana I. Bernal-Triviño

Cuando insisten en que callemos quizá es porque pretenden que queden ocultos fallos y huecos judiciales

Cuando se debate de abusos, violaciones o malos tratos a la mujer en los tribunales hay dos constantes por parte de un 'grupo' que nos explica el mundo del derecho.

Primero, nos tratan como si no conociéramos la presunción de inocencia. Presunción que desaparece en las tertulias y opiniones cuando son otros los casos en tribunales, pero que se recuerda solo cuando se trata de violencias contra la mujer. Presunción que, justo, mencionan quienes suelen culpar a la víctima de antemano.

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Segundo, mandan callar a las feministas bajo el pretexto de que "no saben de derecho". Y es entonces cuando algunos se atreven a dar lecciones a compañeras que son feministas pero también juristas, abogadas o juezas. Compañeras que, además, trabajan con una perspectiva de género que estos aleccionadores ignoran. (Sí, aunque parezca obvio hay que recordar que entre las feministas hay de todas las profesiones, de las que viven).

Sin embargo, llama la atención que estos señores (y algunas señoras) tomen el Código Penal como las tablas de la ley, callando dos cosas. Una, que las leyes se interpretan. Dos, que siempre se les olvida citar leyes que protegen los derechos de mujeres y víctimas. ¿Casualidad? Y expongo dos casos recientes.

Primero, la sentencia de 'La manada'. Durante días se habló del fallo sin mencionar el Convenio de Estambul, que nos protege ante todas las discriminaciones y reconoce que la violencia contra nosotras es estructural. Quizá no se mencionaba mucho porque no conviene recordar que entró en vigor desde el año 2014 en España (abierto a firma desde el 2011) y que, desde entonces, no se ha aplicado en el reconocimiento de violaciones sin consentimiento, por ejemplo.

En estos días donde también se han desvelado datos personales de la víctima, se ha hablado de libertad de expresión, que es evidente que existe en estos casos; pero muy poco del Estatuto de la Víctima. El artículo 19 dice que la administración debe adoptar medidas que garanticen su vida "y de sus familiares, su integridad física y psíquica, libertad, seguridad e indemnidad sexuales" y  proteger "su intimidad y su dignidad". Basta recordar que a través de una web de la propia administración y con una clave se podía acceder a datos personales de la víctima. O el artículo 34, que recoge que los medios deben respetar y preservar la intimidad y dignidad de las víctimas. En resumen, en este caso se han pasado horas y horas hablando sobre un consentimiento falso y dando vida a todos los mitos de la cultura de la violación. En cambio, apenas unos minutos para hablar del Convenio o del Estatuto de la Víctima que, como mucho, se mencionaron de pasada.

El caso de Juana Rivas

Segundo, el caso Juana Rivas. La imagen pública que quedó de Juana fue, cuanto menos, de secuestradora de sus hijos. Pero lo que casi todos estos expertos pasaban de puntillas fue que Rivas interpuso una denuncia contra su expareja, Francesco Arcuri, en julio del 2016 que nunca fue tramitada. El juzgado de violencia sobre la mujer número 2 de Granada la archivó "por falta de jurisdicción de este órgano judicial",  ya que los hechos ocurrieron en Italia. Hasta que no estalló su caso, el Ministerio de Justicia no ordenó traducirla y enviarla a ese país.

¿Por qué los especialistas que dan lecciones de derecho callan u olvidan justo esto? ¿Por qué ni siquiera mencionan que el archivo de la denuncia de Juana Rivas vulneró el artículo 17 del Estatuto de la Víctima del Delito? Artículo que obliga a remitir "inmediatamente" la denuncia presentada "a las autoridades competentes en cuyo territorio se hubieran cometido los hechos", cuando en las autoridades españolas entienden no tener jurisdicción. ¿O por qué estos expertos silencian que el artículo 5.2 de la Ley de Protección Jurídica del Menor exige que en "las decisiones que afecten al menor se contará con el informe colegiado de un grupo técnico y multidisciplinar especializado", y en el caso de los hijos de Juana Rivas se basaron en el informe de una psicóloga sin especialización en violencia de género?

Todo esto lo ocultan quienes se ponen a dar lecciones. Si ustedes quieren hablar como expertos, háganlo, pero hablen de todo y no oculten lo que les interese. Y hablen de los derechos de la mujer como una cuestión de Derechos Humanos, que la propia CEDAW reconoce. No se pongan nerviosos cuando opinan las feministas. Cuando insisten en que callemos quizás es porque pretenden que queden ocultos fallos y huecos judiciales. Cuando insisten en que callemos quizás es porque contamos verdades.