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Análisis

Querido Luis, te imagino con tu media sonrisa y ese guiño en los ojos que se te ponía cuando el fútbol te hacía feliz, cuando se cumplía tu objetivo, que siempre fue ganar. Decías que fuera por lo civil o por lo criminal, pero tú querías títulos, esos que lograste con el equipo de tu vida, el Atlético de Madrid. Aunque el que te coronó ante los ojos del mundo fuera en el estadio Ernest Happel de Viena con aquel inolvidable gol de Fernando Torres que dio a España la Eurocopa de 2008.

Seguro que disfrutaste viendo levantar en Lyon a Fernando su primer título con el Atleti, ¿verdad Luis? Aunque en realidad, “El Niño” y tú ya habíais ganado uno muy importante juntos cuando devolvisteis al equipo a Primera, en junio de 2002. Aquello no era para presumir, pero fue oxígeno para el club en aquellos tiempos oscuros del añito en el infierno que luego resultaron ser dos…

Cuántos recuerdos te debió traer Lyon estos días, querido Luis. Cuando el 2 de mayo del 86 el gran Dinamo de Kiev de Lobanovskij y Blokhin os ganó 3-0 en la final de la Recopa. Cuentan que la víspera, sentado en la grada junto a algunos de tus jugadores, mientras los entonces rusos entrenaban sus pases milimétricos y sus diagonales de 80 metros, intuiste lo que pasaría al día siguiente y les dijiste a tus jugadores que no contasen al resto lo que acababan de ver. Eras pura psicología.

A pesar de ello aún recuerdan Setién, Marina y Landáburu tu arenga en el vestuario intentando ganar a aquel equipo legendario. Como jamás olvidarán Puyol, Iniesta, Iker o Xavi tus charlas en los vestuarios durante aquella Eurocopa. Así eras tú, Luis, el mejor motivador que he conocido.

Seguro que también sonreíste al saber que el Cholo y tú compartís desde ayer algo más. Sois los entrenadores con más títulos en la historia del club, seis. Y ambos lo habéis logrado con el mismo ADN, la competitividad, el esfuerzo, la entrega,la intensidad, la fe, la convicción y la determinación. Cuando escucho al Cholo una de sus frases favoritas, “el esfuerzo no se negocia” me parece estar escuchándote por los vestuarios del viejo Calderón diciendo algo parecido.

Sé que disfrutas viendo al Cholo ahí. Nadie se identificó tanto con la grada como vosotros dos. Cuando coincidisteis en el Sevilla, tú como entrenador y él como jugador, en el 94, recibió la llamada del Atlético. Cuenta Diego que al ir a tu despacho le respondiste: ¿Y qué estás esperando para marcharte?

No sé Luis, qué le habrá dicho Simeone a Griezmann después de los dos goles en la final. Pero sé que siempre te gustaron los jugadores de una pieza, como Antoine, que no se arrugan en los grandes partidos. Seguro que tú ahí arriba sabes más que nosotros…

Cuando el domingo Torres salte al Metropolitano por última vez, leerá esto en el túnel : “Ustedes son el At. Madrid y ahí fuera hay 50.000 que van a morir por ustedes. Por ellos, por la camiseta, por su orgullo, hay que salir y decir en el campo que solo hay un campeón y va de rojo y blanco.” La frase es tuya. Y lo han vuelto a hacer. Pero te quieren traer la orejona. Hasta pronto Luis.

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