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LA EUROORDEN

Lluís Puig, Toni Comín y Meritxell Serret celebran la decisión del juez.

BLANCA BLAY (ACN)

Europa no hace el trabajo sucio a Llarena

Sílvia Cóppulo

Me pregunto si Rajoy tiene claro que la factura por judicializar el conflicto catalán puede ser su propia cabeza

El juez Pablo Llarena se da de bruces en Europa. La fiscalía belga ha pedido a la Cámara del Consejo de Bruselas que rechace la petición de entregarle a los 'consellers' Comin, Puig y Serret a España. El ministerio público belga asegura que hay errores de bulto y defectos de forma en la correspondencia del juez. Errores: no hay ninguna orden de detención "nacional" previa en territorio español. Y, cuando el fiscal belga solicita al juez del Tribunal Supremo que le aclare en qué se sustenta la orden de detención, Llarena responde que en su propio auto de procesamiento de 21 de noviembre del 2018, o sea del futuro.

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Niculaie Aurel Bob-Dogi es un camionero rumano que en el 2013 atropelló a un motorista en una carretera de Hungría circulando a mucha velocidad. Cuando las autoridades húngaras pidieron su extradición a las rumanas, la policía rumana de Cluj detuvo al camionero, pero el Tribunal Superior de aquel distrito de Transilvania concluyó que no se lo entregarían porque no había orden alguna de detención contra él en Rumanía. Y, mira por dónde, la historia del camionero rumano ha sido muy útil para la defensa catalana. Es más, la utilizarán en Berlín para impedir que la justicia alemana entregue Puigdemont a Llarena y este último lo meta en prisión en un plis plas por aquello de la "prevención".

Pedro Sánchez y Mariano Rajoy

Y si Mahoma no va a la montaña…  el líder del PSOE, Pedro Sánchez, sabiendo que los hechos del 1 y del 27 de octubre no se pueden tildar de rebelión porque no hubo violencia, propone una reforma del Código Penal para que se adecúe a lo que él llama desafío independentista de Catalunya. Se trata de cambiar la ley, para que los hechos realizados sean idénticos a los que la ley pueda perseguir.

Europa no hace el trabajo sucio a España. Me pregunto si ahora que Mariano Rajoy ha aceptado verse con el nuevo president de la Generalitat, Quim Torra, tiene claro que la factura por judicializar el conflicto político y social catalán puede ser su propia cabeza.