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La violencia sexual

Manifestación feminista en Madrid para protestar contra la sentencia del ’caso de la Manada’, el pasado viernes.

BALLESTEROS / EFE

A por todas

Carmen Juan

Quiero creer que de la indignación por 'la Manada' saldrá algo bueno y más sustancioso que el oportunismo de cazar votos feministas a un año de las elecciones

Dos semanas después de la sentencia de 'La manada'  la indignación de las mujeres en la calle sigue en el punto de ebullición. Quiero creer que saldrá algo bueno de todo esto y más sustancioso que el oportunismo de cazar votos feministas a un año de las próximas elecciones y con unas encuestas muy reñidas. Este jueves, Mariano Rajoy aparcó su habitual "no nos metamos en líos" para exhibir un insólito discurso feminista, preocupado por la víctima, el techo de cristal y la brecha salarial.

Ahora que las mujeres nos hemos convertido en un atractivo granero de votos, junto a patriotas y pensionistas, me gustará ver los esfuerzos de Ciudadanos para ponerse ultravioletas. Espero que el PSOE desempolve también las fuerzas vivas del feminismo que tienen entre sus militantes y que hicieron de ZP el presidente más feminista de la historia, y Podemos empiece a acompañar el femenino de sus sustantivos con algo más de sustancia feminista en sus proyectos políticos.

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La manada' nos ha enfrentado a una imagen bochornosa de nuestra sociedad, hombres corrientes, jaleados en sus cacerías sexuales por hombres como ellos, aplaudidos y apoyados por machotes empeñados en seguir violando a su víctima, esta vez difundiendo públicamente su identidad protegida. El forocochismo en toda su crudeza carga de razones a las mujeres hartas de tener que soportar ser enjuiciadas por sus actitudes o sus comportamientos cuando son las víctimas de una violencia sexual y estructural.

El sexo sin consentimiento es violación, así lo reconocen nueve países europeos, entre los que no está el nuestro, que desde 1995 evalúa los delitos sexuales en función del grado de fuerza o violencia empleados para cometerlos, como si una mujer pudiera ser solo un poquito violada, en función de su resistencia. Hay que hacer una revisión profunda de cómo se juzgan e investigan los delitos sexuales y no está mal que la Comisión que debe estudiarlo empiece reconociendo que esto no se hace con la punta del nabo y exija y logre una representación paritaria de mujeres para llevarlo a cabo.