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LIBERTAD CONDICIONAL

Babosos, meter ficha, acoso y 'sexting'

Babosos, meter ficha, acoso y 'sexting'

Lucía Etxebarria

Si es usted mujer, imagine que está en un bar con un amigo. Si es usted hombre, imagine que es el amigo en cuestión. En ese momento aparece Andreu Buenafuente/Santiago Segura/ El Gran Wyoming (elija el que usted más admire), se acoda a su lado en la barra y se pone a hablar con ustedes. A ustedes les sorprende que irrumpa de pronto y sin avisar, pero ustedes le admiran mucho, así que no se lo impiden. Hablan un poco de lo bonito que es el bar, lo bien que prepara el camarero los 'gin-tonics' y lo bueno que es el 'dj'.

«¿Nos podemos hacer una foto?», preguntan ustedes. «Sí, claro –responde él– pero antes quiero que tú me enseñes las tetas, que parece que las tienes increíbles».
Les parecería del todo intolerable, ¿verdad? Pues ahora imaginen a un humorista famoso que envía un mensaje a una desconocida en una red social. Como ella le admira, se siente halagada y le sigue la conversación. Y de pronto, sin venir a cuento, él le pide una foto desnuda o le empieza a hacer proposiciones sexuales. ¿No es la misma guarrada intolerable que el ejemplo anterior?

Pues para algunos, no. Hay un humorista que ha hecho exactamente esto y hay un periodista que ha llamado zorras a las chicas que se han quejado de este comportamiento, y hay un montón de tuiteros que han dicho que lo que hace el humorista es «meter ficha».  Y que opinan que esto no es acoso.

El Artículo 184 del Codigo Penal  viene a decir que «el que solicitare favores de naturaleza sexual…, y con tal comportamiento provocare a la víctima una situación objetiva y gravemente intimidatoria, hostil o humillante… cuando la víctima sea especialmente vulnerable, por razón de su edad, enfermedad o situación» será culpable de delito de acoso.  El humorista es un hombre de 35 años que solicitaba favores sexuales a chicas de 17, 18 y 19 años. Es decir, algunas menores, algunas con 15 años de diferencia y siempre valiéndose de su superioridad. El humorista en cuestión puede ser perfectamente demandado por acoso.

Si las receptoras de sus mensajes hubieran sido señoras de 30 no se le podría imputar legalmente por acoso, pero sí que podríamos decir con la mayor tranquilidad que eso no se llama «meter ficha» sino ser un cerdo, baboso y machirulo.

Recuerdo un señor abogado que me envió un mensaje con todo tipo de prolijos detalles sobre cómo me iba a comer la tenebrátula

No tengo nada en contra del 'sexting'. Lo he practicado, con mis parejas, como todo el mundo. Jamás con un desconocido. Han intentado hacerlo conmigo, como con la mayoría de las mujeres que tenemos perfiles en redes sociales. Recuerdo un señor abogado que me envió un mensaje con todo tipo de prolijos detalles sobre cómo me iba a comer la tenebrátula. Sí, legalmente no es acoso (dado que yo no soy especialmente vulnerable) pero es repugnante.

Entonces, especialmente dedicado a esa gente que cree que lo que ha hecho el famoso humorista no es acoso sino «meter ficha», le voy a dar un consejo muy simple. Si estás chateando con una total desconocida (en Twitter, Facebook, Instagram o Whatsapp), antes de soltar burradas, enviar fotopenes o requerir fotos sexis, puedes preguntar: a. ¿te atraigo sexualmente? . Y si la respuesta a es positiva, puedes pasar a la pregunta  b. ¿quieres jugar al 'sexting'? Si te dicen no, es no. No es complicado de entender, creo.

Por otra parte, les recuerdo a los amantes del 'sexting' que, según el artículo 197.7, del Código Penal no sería delito la divulgación de imágenes o pantallazos, por ejemplo, de mensajes o conversaciones privadas de Whatsapp o de otras redes sociales, aunque menoscaben gravemente la intimidad personal del emisor, si yo soy la receptora de esos mensajes. Así que el señor humorista amén de un cerdo baboso, es memo, porque debía haber tenido en cuenta que las destinatarias de sus lindezas podían difundir las capturas de pantalla. 

Por esa misma razón yo les recomiendo a las mujeres no hacer 'sexting', porque las capturas de las conversaciones pueden aparecer en cualquier parte. Tampoco les recomiendo enviar imágenes porque, aunque es ilegal difundirlas, una vez que una imagen está en la red, es complicadísimo eliminarla, y puede aparecer, por ejemplo, en una web australiana para regocijo de pajilleros de las antípodas.

Lo más sensato es que si no quieres que se sepa algo no lo digas. Lo que se publica en internet, como fotografías, vídeos o audios de personas, queda fuera del control de quien lo publica. Todo lo que se publica en internet deja rastro, aunque te parezca que es anónimo.
Y, por último, un consejo básico y de cajón: Si bebes no cojas el móvil. 

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