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Al contrataque

El Congreso está debatiendo una proposición de ley para reconocer la pensión de orfandad máxima para niños y niñas con madres víctimas de la violencia machista. Algo pasa cuando este asunto ha sido prorrogado hasta 11 veces

La semana comenzó con su voz y su cara. Un chico muy joven poniendo palabras a la ansiedad, al miedo, a la tristeza y a algo peor: al abandono. Josua tiene ahora 26 años y duele oirle a pesar de la dulzura de su acento gallego. Cuenta cómo el asesino de su madre hizo volar su casa y sus vidas una tarde del mes de febrero de año pasado en Chapela, Pontevedra. Estaban en trámites de separación cuando él llenó la casa de bombonas de butano y de gasolina. La llamó por teléfono para que acudiera al hogar. Todo lo demás son recuerdos envueltos en fuego y lágrimas en el cementerio para despedir a María José.

Después de aquello Josua tuvo que hacerse cargo de su hermano de solo 8 años. Y se sintieron muy solos. Hay 193 niños y niñas como ellos en nuestro país. Menores que han perdido a sus madres por culpa de la violencia machista desde 2013. Solo en el último año tenemos 8. Todos ellos y sus entornos hablan de una respuesta institucional “escasa e insuficiente”. Josua cuenta que tuvo que hacer frente a la remontada emocional de un hecho tan terrible para él y para su hermano. Pero además le tocó hacerse cargo de los trámites de la tutela, de las deudas, de los seguros, del día a día de la escolarización…

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Josua traga saliva y se emociona. Coge aire para añadir “mil y un trámites”. Lo cuenta en el Senado. Sentado en una silla muy señorial que le hace parecer más joven aún. Lo hace delante de decenas de personas que cuando termina de explicar su caso le aplauden. Intenta sonreír para mostrar agradecimiento. Pero su rostro y la media mueca que se le dibuja sigue hablando de abandono.

Josua cerró las jornadas que desde hace un año organiza la Fundación Mujeres para conseguir apoyos al Fondo de Becas Fiscal Soledad Cazorla. Llevan el nombre de una mujer maravillosa que hizo mucho en nuestro país en la lucha contra la violencia de género desde la judicatura. Una mujer valiente que siempre insistió en la indefensión en la que quedaban los menores como Josua cuando nadie hablaba de ellos. El legado de Soledad tras su muerte son esas becas que deberían ahora ser asumidas por la Administración.

El Congreso está debatiendo una proposición de ley para reconocer la pensión de orfandad máxima para los niños y niñas. Pero algo pasa cuando un asunto de la máxima importancia como este ha sido prorrogado hasta 11 veces y a la espera de ser reactivado. Esperar. Que se lo expliquen a todos esos Josua. Que le digan cómo es posible cobrar 190 euros de pensión y por qué no hay ya un acuerdo para que esa cantidad ascienda a los 600 euros. Que intenten hacerle ver que él, su hermano y tantos otros no están solos y abandonados como esta semana nos ha dicho a todos con esa mirada tan triste.

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