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Demócratas y fanáticos

La equidistancia canalla

Joaquim Coll

Resulta descorazonadora la actitud servil de aquellos que prefieren mantenerse en una supuesta equidistancia para no mancharse

Que los intolerantes y los fanáticos se comporten como tales es previsible, pero lo que resulta descorazonador es la actitud servil de aquellos que prefieren mantenerse en una supuesta equidistancia para no mancharse y se refugian en el discurso de que hay un conflicto entre dos partes. Equidistancia de la peor calaña es la que practica la rectora de la Universitat Autònoma de Barcelona, Margarita Arboix, cuando intentó hace unos meses expulsar al colectivo Joves de Societat Civil Catalana (JSCC) como asociación estudiantil inscrita en el campus a partir de una triquiñuela reglamentista. En dicha universidad se vive desde hace años una situación inadmisible porque fanáticos disfrazados de antifascistas, en realidad grupos ultranacionalistas cercanos a la CUP, campan a sus anchas y la rectora no se atreve a plantarles cara, denunciar su matonismo y obrar en consecuencia.

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La llegada de JSCC a la UAB fue recibida con gran hostilidad por parte de los intolerantes separatistas porque, al igual que las calles, la universidad solo podía ser suya, proferían en sus cánticos. Desde entonces no han cejado de hostigar las carpas informativas y los actos de esos jóvenes hasta el punto que la policía ha tenido que protegerlos en varias ocasiones, como ocurrió esta semana para evitar agresiones. En la paredes del campus se toleran pintadas exigiendo su expulsión y los radicales han pretendido crear un clima irrespirable de intimidación, a veces acosándolos personalmente con insultos y escupitajos. En lugar de apoyarlos, la rectora Arboix, incómoda con las denuncias que JSCC hacían de la situación y de crítica a la actitud pasiva de la UAB, pretendió quitarles la condición de asociación inscrita para que así no pudieran actuar en el campus y sacarse de encima el problema. Pero la jugada le salió mal porque un juez atendió el recurso por vulneración de derechos fundamentales y dictó medidas cautelares devolviéndoles su condición de colectivo inscrito con todos sus derechos. Y ahí sigue la lucha entre demócratas y fanáticos, pero estos últimos con el beneficio de la equidistancia canalla.

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