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INTERNACIONAL

La Unión Europea hoy: de la crisis existencial al relanzamiento

Víctor Pou

La próxima legislatura debería suponer un nuevo período de eurooptimismo en la historia de la UE

A lo largo de la historia de la Unión Europea se han ido sucediendo períodos de eurooptimismo y de europesimismo acompañados de crisis intermedias. Es lo que había previsto Jean Monnet, su máximo inspirador, cuando dijo: “los hombres solo aceptan los cambios por necesidad y no ven la necesidad más que en las crisis; Europa no se hará de golpe sino a golpes de crisis; Europa se hará precisamente en las crisis y será la suma de las soluciones que a esas crisis se den”.

El último período de europesimismo se inició en el 2005, con el fracaso del Tratado constitucional que debería haber rematado el edificio institucional comunitario, y puede haber terminado en el 2016, annus horribilis en la historia de la UE, caracterizado por el brexit y la victoria de Donald Trump en Estados Unidos. Este largo período de once años ha conocido una concatenación de crisis, hasta el punto de que el propio presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, hablaba de “crisis existencial”.

A partir del 2007 llegó a Europa el enorme impacto de la Gran Recesión mundial, y en el 2010 estalló la crisis del euro, que analistas como Edgar Morin han calificado de “policrisis” por revestir muchas facetas al mismo tiempo: económicas, financieras, institucionales, de relato, de liderazgo o de legitimidad. En el 2015 llegó la crisis de los refugiados, que ha socavado los valores de la UE como una entidad de acogida; y en el 2016, como consecuencia del brexit, aparecía la amenaza de la “deconstrucción”: por primera vez se podían perder miembros, tras una larga y exitosa sucesión de ampliaciones. 

Mayor cohesión

A pesar de todo ello, en los primeros meses del 2017 “los vientos volvieron a soplar a favor de Europa”, según declaraciones de Jean-Claude Juncker, el mismo que poco antes hablaba de “crisis existencial”. La economía europea empezó a crecer con fuerza y con ello mejoró la percepción de la UE por parte de sus ciudadanos. Las negociaciones del brexit provocaron una insólita cohesión europea. Según el eurodiputado holandés Bas Eickhout, “gracias al brexit y a Trump, mucha gente está abriendo los ojos y viendo que el populismo no es una solución a sus problemas”.

Durante el primer semestre del 2017 tuvieron lugar elecciones que consiguieron frenar claramente el populismo en Europa. Fueron los casos de Austria, Países Bajos, varios Länder alemanes y, sobre todo, la victoria del declarado europeísta Emmanuel Macron en Francia. Por su parte, la Comisión Europea empezó a publicar documentos con propuestas sobre reformas concretas en diferentes ámbitos. En septiembre tuvo lugar la esperada victoria de Merkel en Alemania. El tándem Macron-Merkel quedaba establecido y se declaraba preparado para actuar como motor del relanzamiento de la UE.

Se puede afirmar que, a lo largo del 2017, la UE ha puesto las bases de su futuro relanzamiento, y lo ha hecho con planteamientos sobre defensa, migraciones, euro, política social, educación y nueva ampliación al este para hacer frente a pretensiones geoestratégicas de Rusia y de China. Pero también se ha constatado que el optimismo del primer semestre ha quedado seriamente matizado por acontecimientos como la victoria electoral del populista Viktor Orban en Hungría o el triunfo del populismo en Italia. Por otra parte, las tensiones este-oeste son fuertes por diferencias en cuestiones migratorias y de regresión democrática. También son fuertes las tensiones norte-sur en planteamientos de reforma de la eurozona, ya que el norte privilegia la disciplina, la responsabilidad y las reformas estructurales frente a la solidaridad y la mutualización defendidas por el sur.

Hacia la verdadera refundación

Macron es partidario de una verdadera refundación de la UE y así lo ha expuesto en su gran discurso europeísta pronunciado en la Sorbona en septiembre. La Comisión Europea también ha planteado una serie de reformas importantes, particularmente sobre la eurozona. La prudencia de Merkel y el entusiasmo europeísta de Macron han empezado a dialogar y a perfilar posibles puntos de encuentro. El próximo mes de junio tendrá lugar una reunión del Consejo Europeo que podría suponer el punto de partida del nuevo proyecto de futuro para la UE. Este proyecto sería objeto de debate en las próximas elecciones europeas de mayo del 2019, mientras que la próxima legislatura 2019-2024 debería ser la encargada de implementar el relanzamiento de la UE, un relanzamiento que signifique la superación de la reciente crisis existencial y que propicie un nuevo período de eurooptimismo en su historia.  

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