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TENSIÓN EN ORIENTE PRÓXIMO

Donald Trump, en la apertura de la asamblea de la ONU.

Irán, la hora de la verdad

Ignacio Álvarez-Ossorio

A Trump no le basta con el cumplimiento del pacto nuclear, pretende forzar una revisión de la política exterior de Teherán

Tal y como estaba previsto, EEUU ha decidido retirarse del pacto nuclear con Irán, una decisión nada sorprendente si tenemos en cuenta que Trump había elevado los últimos meses el tono de sus amenazas contra su tradicional enemigo. Ante la Asamblea General de la ONU, el pasado septiembre, llegó a acusar a Irán de ser "una dictadura corrupta" y "un régimen asesino" que extendía "la muerte y la destrucción". En las últimas semanas, el presidente estadounidense ha apartado de su equipo a las escasas voces que abogaban por la preservación del acuerdo, a las que ha reemplazado por halcones como Mike Pompeo y John Bolton, a los que ha situado al frente de la Secretaría de Estado y del Consejo de Seguridad Nacional.

De nada han servido las gestiones de Macron y Merkel, que en las últimas semanas visitaron Washington para tratar de convencer a Trump de que reconsiderase su posición. Debe recordarse que tres países europeos –Francia, Alemania y Reino Unido– jugaron un papel decisivo para que las negociaciones llegasen a buen puerto y se alcanzase el acuerdo del 2015, por el cual las autoridades iranís se comprometían a cesar el enriquecimiento de uranio y abrir sus instalaciones a inspectores de la Agencia Internacional de la Energía Atómica a cambio de que se levantasen las sanciones internacionales impuestas al país.

Lo más probable es que la UE respete el acuerdo, ya que de lo contrario se abriría la puerta a una escalada de impredecibles consecuencias

Si la decisión ha sentado como un jarro de agua fría en la UE, otros países la han recibido como agua de mayo. Nos referimos a Israel y Arabia Saudí, los archienemigos del régimen de los ayatolás, que en las últimas semanas habían redoblado su ofensiva para tratar de destruir el acuerdo, al considerar que había permitido la rehabilitación internacional de Irán. Entre los damnificados por la salida de EEUU del acuerdo también deben contarse los sectores reformistas iranís, con el presidente Rohaní a la cabeza, que ven como su apuesta por la vía negociadora ha quedado profundamente dañada, lo que a su vez podría fortalecer a los sectores duros y, en particular, a la influyente Guardia Republicana, hostil a cualquier aproximación a Occidente.

Parece evidente que a Trump no le basta con el cumplimiento del acuerdo nuclear, sino que pretende forzar una revisión de la política exterior de Irán. Debe tenerse en cuenta que el levantamiento de sanciones ha reforzado regionalmente al régimen iraní, que ha intensificado su injerencia en Líbano, Siria, Irak y Yemen, lo que ha hecho saltar todas las alarmas en Israel y Arabia Saudí, los tradicionales aliados de Washington en la zona.

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Queda por saber cuál será la respuesta de la UE. Estados Unidos es solo uno de los miembros del denominado G5+1 (los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad más Alemania) y lo más probable es que los cinco restantes respeten el acuerdo, ya que de lo contrario se abriría la puerta a una escalada nuclear en la región de impredecibles consecuencias. Por su parte, el régimen iraní tiene poco que ganar y mucho que perder en el caso de que decida reanudar su programa y volver a enriquecer uranio.

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