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DOS MIRADAS

Quiero pensar que es muy probable que Carles Puigdemont, en Amer, cuando era un preadolescente, viera el programa en el que un desconocido charlatán de feria (o tal vez era un hombre dotado de virtudes trascendentales) dobló una cuchara con una simple fricción de los dedos y arregló, con la fuerza de la mente, un reloj. Fuimos muchos, entonces, lo que pasábamos el rato tratando de doblar cucharas, a ver si también podíamos ser como Uri Geller, aquel personaje que salió en 'Directisímo', el programa de José María Íñigo. O quizás no lo vio, Carles, que en 1975 tenía 12 años, pero lo que es seguro es que, en la escuela, también trató de doblar cucharas.

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Al cabo de más de 40 años, Puigdemont y José María Íñigo han compartido la portada de EL PERIODICO del domingo. El primero, porque se reunía en Berlín con sus acólitos; el segundo, porque ha muerto. ¿Quién podía pensar entonces que el chico que vivía sobre el obrador de la pastelería familiar de un pueblo gerundense y el presentador del mostacho imposible acabarían encontrandose como rostros que identificaban las noticias del día? ¿Qué extraños senderos han recorrido sus vidas para coincidir en un domingo del mes de mayo de 2018? ¿Qué hilos ocultos de la trama han atravesado los hilos de urdimbre? "Algo tuvo que pasar sin que yo / lo supiera, en este tiempo", como dice la delicada poesía de Berta Piñán. ¿Y Uri Geller? ¿Dónde diablos estará ahora Uri Geller?

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