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EL FUTURO MAPA POLÍTICO ESPAÑOL

¿Qué le pasa a Pedro Sánchez?

¿Qué le pasa a Pedro Sánchez?

Joan Tapia

Al dirigente socialista le perjudica no estar en el Parlamento y no haber logrado reacher la unidad del partido

Pedro Sánchez despertó grandes esperanzas cuando, tras un mal resultado en el 2015, intentó una alternativa a Rajoy pactando un programa con Ciudadanos. Después, al ganar por goleada las primarias socialistas levantando la bandera de la izquierda.

Pero ahora su estrella palidece. La última encuesta de EL PERIÓDICO y otras apuntan a que Ciudadanos ganaría las elecciones y que el PSOE quedaría muy cerca del PP, pero en tercera posición. Pese a que Sánchez es más valorado que Rajoy (y que Iglesias). ¿Por qué esta regresión?

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La primera causa es clara. No estar en el parlamento y tener la prensa en contra -incluida la de centroizquierda que siempre vio bien al PSOE- perjudica. Un líder que no está en el parlamento es menos visible para la opinión pública. Y no se mide con sus contrincantes en los grandes debates de actualidad.

Además, la portavoz elegida, Margarita Robles, tiene más perfil jurídico que experiencia parlamentaria. Antonio Hernando discrepó de Sánchez a finales del 2016 pero era un portavoz rodado.

La segunda es que no ha logrado rehacer la unidad del partido. En parte por divisiones internas que ya fueron la desgracia del PSOE en la segunda república. Prescindir de Antonio Hernando fue un mal cálculo. La primitiva visceralidad de la presidenta andaluza o del presidente aragonés, es otra cosa. Pero un PSOE potente exige saber cerrar heridas: Felipe González y Rubalcaba que supieron ganar, gobernar y perder. Acumulan mucha mili y experiencia. Para los electores, un partido unido, aunque solo sea por disciplina (como el PP y Cs) merece más confianza que otro cuyas divisiones son noticia permanente.

La tercera -quizás clave- es que quien pierde votos es el PP (55 diputados en la encuesta) y el trasvase es más fácil entre PP y Cs, un partido de centro y nacionalista español, que entre PP y PSOE. A Cs le cuesta menos pescar en aguas del PP que al PSOE de Podemos. Y Cs también penetra en el electorado socialista.

La cuarta es que conservar el electorado tradicional de izquierdas (ahora compitiendo con Podemos) y pescar en el de centro (el éxito de Felipe González) es hoy más difícil. Y algo falla en el análisis del PSOE -que descalifica a Rajoy y a la derecha- cuando vemos que, desde las últimas elecciones, en todas las encuestas el conjunto de la derecha (PP y Cs) sube más que el de toda la izquierda. Y que hoy Rajoy y Rivera tendrían una cómoda mayoría absoluta. Quizás la crítica total a la política económica -que ha dado resultados y en lo fundamental es de inspiración europea- satisface el instinto izquierdista, pero ahuyenta al electorado pragmático.

El Estado del bienestar y la globalización

Hay una ecuación en la socialdemocracia. Parte de su programa -el Estado del bienestar- ya está realizado y la dificultad objetiva es evitar que la globalización lo erosione. Pero la oposición a la política central europea -de Bruselas, el BCE, Merkel o Macron- no da votos a la izquierda sino al populismo. Ha pasado en Alemania (el SPD baja, pero a su izquierda no crece nadie) y también en Italia. Y en España, Podemos tiene un componente populista. Y quizás ahora Cs -nacionalismo español vitaminado por el independentismo- también.

No obstante, si se entierran prejuicios desfasados, el PSOE tiene posibilidades de gobernar tras las próximas elecciones. Quizás el empuje de Cs, como reacción al independentismo, no se mantenga dos años más. Y en la medida que para comer del PP 'derechice' su discurso, puede perder atractivo para el centro moderado. ¿Podrá y sabrá Sánchez competir por el centro pragmático y no ideológico?

Sin mayoría absoluta

Ademas, es improbable que en el 2020 alguien tenga mayoría absoluta. Una mayoría PSOE-Podemos es, según la tendencia de las encuestas, muy poco probable. Y sería arriesgada (salvo que Iglesias abjurara del radicalismo) porque resultaría casi incompatible con la norma europea: para repartir riqueza, antes hay que crearla. ¿Cómo? Compitiendo.

Con un enfoque práctico, una coalición PSOE-Cs o Cs-PSOE e incluso PP-PSOE sería posible. Negociando un programa que, al ser fruto de un pacto, solo podría satisfacer en parte. En todo caso sería lo que los electores, con las encuestas de hoy, parece que querrán. Salvo, claro, que se prefiera un gobierno PP-Cs.

El reto de Pedro Sánchez es movilizar los votos progresistas sin excluir la entente -en las democracias actuales hay pactos variables, no alianzas exclusivas- con grupos de otras ideologías. Es la Alemania de la gran coalición. O la francesa, donde liberales centristas y socialdemócratas conviven en el partido de Macron.

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