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IDEAS

La ventana indiscreta

Ramón de España

Cada año, por Sant Jordi, suelo observar que entre los libros más vendidos no hay ni uno que yo haya leído. Si la cosa me pilla de buen humor, me entra un absurdo complejo de superioridad y me pongo a canturrear el viejo tema de los Kinks 'I'm not like everybody else'; pero si me levanto con el pie izquierdo, me entra una terrible sensación de soledad e incomunicación con mis semejantes. Este año, ¡albricias!, ha habido dos libros que sí había leído en la lista de los más vendidos, lo cual me ha hecho sentir más empatía hacia mis conciudadanos. Se trata de 'Patria', de Fernando Aramburu -una novela magnífica, cuyas ventas (ya lleva treinta ediciones) le hacen pensar a uno que las cosas no están tan mal en España como parece- y de 'La mujer en la ventana', estupendo thriller claustrofóbico del norteamericano A. J. Finn, seudónimo de un editor de Nueva York espléndidamente entrevistado hace unos días en este mismo diario. Ya sé que dos libros no representan una gran cosecha -qué más quisiera yo que ser fan de María Dueñas, disfrutar de las memorias radiofónicas de Antoni Bassas o experimentar epifanías salvíficas con el pensamiento profundo de Laura Escanes, pero por algo se empieza.

'La mujer de la ventana' garantiza varias horas de amena inquietud y de la mejor diversión

Aprovechando la ocasión, no les voy a recomendar 'Patria' -basta un pequeño cálculo de probabilidades para deducir que todos ustedes la han leído-, pero sí 'La mujer en la ventana', pues sé que hay gente que, no sin motivo, se niega a leer best sellers. Yo también les tengo cierta prevención, pero a veces se publican artefactos como 'La chica del tren', de la británica Paula Hawkins -lástima que su siguiente novela, 'Escrito en el agua', fuese un 'fistro diodenal', como diría el llorado Chiquito de la Calzada, o 'Perdida', de la norteamericana Gillian Flynn, textos absorbentes a más no poder que lo tienen a uno pegado a sus páginas, consagrado a devorarlas a la velocidad del rayo durante cuatro o cinco noches inmejorables. El libro de Finn es uno de esos artefactos fascinantes y adictivos que no se pueden despreciar por que le gusten a mucha gente.

Perteneciente al subgénero del personaje encerrado en casa que ve algo en el vecindario que no debería haber visto, que en este caso se trata de una mujer con agorafobia, 'La mujer en la ventana' garantiza al lector con su ingeniosa trama, prácticamente exenta de trampas, varias horas de amena inquietud y de la mejor diversión. Ya habrá tiempo para volver a Canetti.

  

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