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ANÁLISIS

Ramos celebra el gol de Marcelo junto a Isco.

ODD ANDERSEN

Si es que nada más empezar, va y se lesiona Robben

Emilio Pérez de Rozas

Si te llamas Real Madrid, la Champions está chupada.

¡Qué razón tienen esos que dicen, que son muchos (y sabios), que es más fácil ganar la Champions que la Liga! Pues yo nunca los he creído porque todos los grandes clubs, todos, tienen más títulos caseros que Copas de Europa, así que, fácil, fácil, no debe ser.

A no ser que uno se llame Real Madrid y encadene, en una temporada que podría haber sido para olvidar, o para que cesasen a su entrenador, o para que cambiasen a media plantilla, sucesos tan especiales como que el Barça, el que todos consideraban su gran rival, la pifiase (de nuevo) en cuartos, esta vez en RoMA.

O que, cuando más fuera estabas de la competición, cuando estabas con el agua al cuello, desesperado, sin saber qué iba a ser del campeón, apareciese el jovencito árbitro inglés Michael Oliver y ¡zas! pitase un penalti que, bueno, ya saben, para que seguir hablando de ello.

Cúmulo de desgracias y desatinos

O que, cuando empieza otro de los clásicos más grandes que pueden verse en estos momentos (y en la historia), en el mismísimo Allianz de MÚnich, va y se lesiona el mejor de ellos, sí, sí, el estilete, la flecha del Bayern, un tal Robben. O que, 15 minutos después, se lesione, también, otro de los puntales de los alemanes, Boateng.

Lewandowsky sufrió un penalti, no señalado, en el primer minuto de juego / KERSTIN JOENSSON

O que Ribéry falle un gol cantado en el 33; o que Humels falle su gol (40); o que Rafinha le regale un gol a Müller (41) y lo destroce; o que Navas pare, en dos tiempos, un remate de Lewandowski (46); o el corner que Müller veía gol y no lo fue (47); o que Varane la toque (sin querer) cuando Müller, sí, sí, otra vez Müller, iba a meterla (50); o que Navas, que falló en el gol del Bayern, se juegue la vida en un paradón a disparo de Ribéry (58); o que, cuatro minutos después, se repita la misma jugada; o que Müller y Javier Martínez choquen delante de Navas y no entre el balón (66); o que Lewandowski se quede solo, solo, solo, ante Navas y falle (87)…

Si pasan todas esas cosas es que, al otro lado, está el Real Madrid, sin CR7, pero con ‘Zipi-Zape’, Lucas Vázquez y Asensio, los mismos que revolucionaron los partidos ante PSG, Juventus… y Bayern.

 Lo dicho, si te llamas Real Madrid, la Champions está chupada.