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ANÁLISIS

¿Contra quién juega el Barça?

Mónica Marchante

Francamente, a estas alturas me hubiera sorprendido lo contrario. Ya sabemos que esta final de Copa será la más politizada del siglo. Los días previos están registrando una peligrosa escalada de declaraciones  en las que ninguno de los portavoces pone el foco en la final de Copa del Rey, es decir, un evento deportivo y festivo destinado a decidir el campeón de un torneo que siempre ha sido tradicionalmente la segunda competición futbolística más importante del país. Tengo la sensación de que las declaraciones de unos y otros responden más a la presión que reciben (en un lado y en otro) que a una necesidad real de defenderse o proteger algo o a alguien.

El FCBarcelona lleva intentando navegar en la fractura social catalana desde el 1 de Octubre. Sin demasiado éxito. Para los independentistas, no se ha mojado como debería. Unos días antes del 1-O, con ocasión del Girona- Barça, coincidieron en el palco de Montilivi Carles Puigdemont, Carme Forcadell y Marta Madrenas. Fueron ovacionados largamente mientras todos juntos entonaban las notas de 'Els Segadors'. Se esperaba esa noche al presidente del Barça al frente de la expedición azulgrana, pero no salió en esa foto junto a Puigdemont y Forcadell porque no acudió al partido.

Los porrazos del uno de octubre

Tras los incidentes del 1-O y la decisión de jugar a puerta cerrada, el comunicado de condena del Barça fue mal recibido por unos y otros. Fuera de Catalunya se interpretó como un canto a la independencia. Para los secesionistas los gestos del club han sido pocos y tibios. La grada del Camp Nou lleva años gritando independencia en el m 17…

Es ahora cuando Bartomeu se ha mostrado más contundente. "Pedimos respeto por nuestras Instituciones, por la libertad de expresión, por el derecho a decidir de todos los pueblos,por las mayorías y minorías, por la discrepancia, por la libertad de las personas, por el significado de la palabra justicia, que permita acabar con la insólita situación de prisión preventiva que sufren, no sólo los políticos, sino también el expresidente Rosell.”

Suena a que el Barça tuviera algún rival más que el Sevilla el sábado.

Antes habló Tebas

Esta 'versión' Bartomeu  llega tras la escalada de declaraciones de Javier Tebas con sus medidas para evitar la previsible pitada al himno: “Se debería aplicar el 155 dentro del Wanda Metropolitano”. Hasta el sevillista ministro del Interior ha sido más prudente que el presidente de la LFP, manifestándose en contra de la suspensión del partido en caso de pitada.

No entiendo ni comparto los pitos a un himno. Me molestan cuando es al mío o al de otros. No entiendo que se pida respeto cuando uno no es capaz de garantizarlo. Y lo que entiendo aún menos es que todos los protagonistas de esta desagradable historia no hayan aprovechado para despolitizar un partido de fútbol, despejar balones fuera y predicar con el ejemplo del respeto. Malditas banderas.

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