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Dos miradas

Lo dicen los científicos: los olores (y los malos olores, por supuesto) tienen esta potencia evocadora porque la descarga no pasa por el tálamo y va directa al fondo del cerebro

Un olor nos transporta. Con el olfato viajamos en el tiempo: amantes que ya no están, recuerdos de infancia. Desde el perfume que nos embriagaba al sofrito de mamá; desde las olas sobre las rocas a la intensa fragancia de la mimosa. Cada uno tiene los suyos y cada uno sabe aplicarlos, cuando los reconoce, cuando te golpean en la corteza cerebral. Lo dicen los científicos: los olores (y los malos olores, por supuesto) tienen esta potencia evocadora porque la descarga no pasa por el tálamo y va directa al fondo del cerebro.

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Ahora, la empresa austriaca Supersense (una especie de 'todo a cien', pero mucho más caro y sofisticado) comercializa 56 olores que ellos llaman "abstractos" y "desconocidos" para que los puedas oler en "los momentos más importantes de tu vida". Zas: te llega un momento importante y hueles. Te venden un 'smell memory starter kit' que consiste en una cápsula que parece un colgante y tres frascos que se rompen como el Nolotil líquido. Si resulta que vives este momento especial (el primer beso, un trabajo precario), pues ya está: rompes el frasco, lo hueles y, desde entonces, el perfume de Supersense será tu referente. Solo hay un problema. Cada kit vale 99 euros y tienes que comprar un repuesto de la esencia, que solo comercializan ellos, cada vez que quieras volver a ella. Y tan emocionante como es dejar que sea ese olor azaroso (el sofrito, la mimosa, las olas) quien te transporte al instante memorable.

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