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ANÁLISIS

Guardiola, en un entrenamiento con el Manchester City.

REUTERS / CARL RECINE

"¡Tenemos a Guardiola, lo tenemos!"

Albert Guasch

Se diría que el técnico catalán ha logrado que el fútbol inglés se haya desprendido de algunos prejuicios

Cada año gana un equipo,  un entrenador, la Premier. A veces ese éxito comporta la conquista de simpatías transversales. Sucedió el año del Leicester y Claudio Ranieri. Una bella historia, por lo insólito e inesperado. Esta temporada ha arrollado el Manchester City y Pep Guardiola ha conquistado no solo la competición, sino la mirada altamente tradicional del fútbol inglés. Se diría que ha conseguido que Inglaterra se haya desprendido de algunos prejuicios. 

A finales del mes pasado, la selección inglesa se concentró para dos partidos amistosos sin haberse decidido el portero titular para el Mundial. ¿Jack Butland (Stoke) o Jordan Pickford (Everton)? Resultó fascinante seguir las ruedas de prensa en las que ambos defendían, no sus reflejos o su dominio del juego aéreo, sino su capacidad de distribución del balón con los pies. Y los enviados especiales se apuntaban a valorar sus posibilidades en función de esa habilidad. Y el seleccionador, Gary Southgate, confirmaba su importancia.

Fascinante porque 12 meses atrás Guardiola se las veía para proteger a Claudio Bravo, que luego no le dejó en buen lugar por fallón, frente a un Joe Hart incapaz de dar un buen pase largo. Algunos comentaristas rezagados en la comprensión de la revolución, y seguramente muchos aficionados, reclamaban que el portero ante todo tenía que parar. Hoy este tipo de debates están bastante superados, muchos equipos en categorías inferiores de campos bacheados tratan de abrir a sus centrales y, desde luego, Joe Hart no tiene opciones de ser titular con la selección. 

Talento único

Pep ha seducido a los suyos pero también a un importante grueso de analistas que, pese a lo que pueda parecer por la abundancia de tabloides, respeta y valora inmensamente la innovación futbolística que su presencia ha dotado a la Premier. ¿Es el mejor fútbol nunca visto?, se llegó a debatir hiperbólicamente en algún momento. Ni siquiera en las recientes tres derrotas y su eliminación de la Champions se ha cuestionado su talento único. Londres no es Madrid y el lazo amarillo no interfiere en el juicio. «We’ve got Guardiola, we’ve got...», cantan los seguidores del City. Tienen a Guardiola, sí, y felices más que nunca de poder cantarlo. 
 

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