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Contrapunto

Protesta delante de la delegación del Banco de España en Barcelona por la aplicación de las cláusulas suelo por entidades financieras en el 2015.

ACN / LAURA BUSQUETS

Respuesta colectiva ante fraudes masivos

Salvador Sabrià

Las nuevas propuestas de la Comisión Europea permitirán proteger mejor al consumidor

Uno de los ámbitos en los que los ciudadanos de países miembros de la Unión Europea se han visto más beneficiados por su normativa ha sido el de la protección de los derechos de los consumidores. Aunque en muchos casos ha sido necesario llegar hasta las más altas instancias jurídicas europeas, porque los Estados se resistían a aplicar la versión de las directivas más favorable al consumidor, al final ha prevalecido habitualmente el derecho del pequeño ante el abuso del grande. Otra cosa es la aplicación práctica que posteriormente se haya logrado de los citados fallos, pero en todo caso las sentencias ya están vigentes y será mucho más fácil reclamar. Entre las situaciones más destacadas en este sentido se encuentran las cláusulas abusivas bancarias, como las que establecían de forma fraudulenta suelos en la reducción de los tipos de interés en créditos, o las que han comportado cambios legales en temas hipotecarios. En este último aspecto, España ha sido una de las más advertidas tanto por la legislación vigente, como por los cambios realizados que no se han ajustado tampoco a lo exigido en el corpus comunitario. Como detalle vale la pena recordar que todo el embrollo jurídico que se está viviendo con las compensaciones de las cláusulas suelo se basa en una directiva comunitaria de finales de la década de los 90 del siglo pasado. Aunque nunca es tarde si la dicha es buena.

Uno de los motivos por los que se ha tardado tanto en lograr la victoria de los consumidores en casos de abuso ha sido porque se tuvieron que resolver los litigios de forma individual, aunque en realidad se tratase de fraudes masivos. Las demandas colectivas estaban muy poco o mal reguladas en el ámbito europeo. Pero esta situación puede cambiar favorablemente si avanza el último paquete de medidas con nuevas directivas y la revisión de las vigentes de protección de los consumidores que presentó la semana pasada la Comisión Europea. Entre otras propuestas, se prevé que puedan haber reclamaciones representativas, de tipo europeo, que no solo podrán acabar con una malas prácticas, sino que tendrán derecho a obtener reparación como una compensación, una sustitución o una indemnización en nombre de un grupo de consumidores que hayan resultado perjudicados por prácticas comerciales ilegales. También se facilita la presentación de demandas colectivas ya que no se podrá exigir como requisito previo que se identifique individualmente a todos los afectados. Este es precisamente uno de los puntos que destaca más la asociación de usuarios de bancos y cajas de ahorro Adicae, al valorar este nuevo plan.

También se pretende establecer un nivel de sanciones en caso de infracción de la legislación de la UE que sea realmente disuasorio (hasta un 4% del volumen anual de negocio de la empresa infractora en cada Estado afectado) y que además pueda aplicarse de forma coordinada. Habrá que ver en qué se traducen estas buenas intenciones en el papel final, pero el mismo hecho de plantearlas ya es un avance.