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Imagen promocional de Mercedes Milá.

MEDIASET

La Milá

Jordi Évole

Habló del independentismo, del barco de Piolín, de la monarquía, de Felipe VI, de Letizia, de Sofía, de Suárez, de Aznar...

Se fue de la entrevista con el pie hinchado como una bota. Le habíamos propuesto que llegase en moto y aceptó encantada. Pero justo cuando la aparcaba, derrapó con la gravilla del suelo y se le cayó encima. Lo que al principio parecía un golpe, acabó siendo una pequeña fisura en el tobillo. Cualquier otro hubiese cancelado la entrevista, no sin antes maldecirnos por hacerle venir en moto cuando no tenía ninguna necesidad. Ella no. Ni se quejó. Y eso que empezó la entrevista cojeando. Pero no necesitó ni que la infiltrásemos.

Hace años que admiro a Mercedes Milá. Lo que hacemos algunos ahora en televisión, ella lo empezó a hacer en los 80. Hubo quien quiso borrar el camino que nos había abierto cuando empezó a presentar Gran Hermano. "¿Cómo puede ser que la gran periodista, la gran entrevistadora, se atreva ahora a presentar un reality show?". Y venga , a machacarla por hereje. Qué país. Ella siguió a lo suyo. Entrevistaba igual a Adolfo Suárez que a Ismael de Gran Hermano. Y eso, en contra de lo que pueda parecer, es una virtud.

La Milá tiene esa capacidad de sorprender. Con ella en pantalla no sabes lo que va a pasar en el siguiente minuto de televisión, y eso es pura magia. Una buena entrevista casi nunca es mérito del entrevistador. Casi todo depende del entrevistado. De las ganas que tenga de hacerla, de hablar, de mojarse. Y ella vino a Salvados dispuesta a todo. Incluso explicó por qué nos pidió dinero para hacer la entrevista.   

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Habló del independentismo, del barco de Piolín, de la monarquía, de Felipe VI, de Letizia, de Sofía, de Suárez, de Aznar, de la audiencia, de los jefes de la tele… Todo ello ilustrado con imágenes de archivo que recordaban momentos míticos de su trayectoria, como cuando desmontó el bulo de que Miguel Bosé estaba muerto. Se fue por las redacciones de los medios, habló con el director del hospital, y se presentó en el plató teniendo al lado al "resucitado" Bosé. Una fake news de los 90, desmontada en directo en televisión.

Gracias, Mercedes

Pero de todo lo que nos contó, que fue mucho, lo más atrevido fue que habló de ella. De Mercedes. Y nos narró como solo ella sabe hacer, con ese poderío comunicativo, lo que es caer en una depresión. Lo que significa estar en la cresta de la ola profesional y no poder salir de la cama más que para hacer el programa que tienes que presentar una vez a la semana. Y que nadie note nada. Ni en su casa. Ni en su círculo de amigos. Ni en su empresa. Y lo contó sin necesidad de dar detalles morbosos, solo retratando el dolor, la impotencia, el vacío, que eso supone.

Gracias, Mercedes, por tu generosidad. Por regalarnos una de nuestras entrevistas más especiales. Y gracias por sacarme a pasear por Collserola y enseñarme a buscar espárragos bajo la lluvia. Porque tu te mojas hasta buscando espárragos. 

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