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HORIZONTES

Diálogo 8Sillas de madera de diseño instaladas, ayer, en la Rambla por iniciativa de Elisava, para facilitar la comunicación entre turistas y vecinos.

FERRAN SENDRA

Sin cambio de modelo productivo

Jordi Sevilla

La modificación no es dejar de hacer una cosas para hacer otras sino hacer lo mismo pero de otra manera más eficiente

Aunque le parezca increíble a algunos, no es la primera vez que la economía española crece y crea empleo. De hecho, cuando entramos ya en el quinto año de recuperación, vemos que esta fase expansiva no es la de mayor crecimiento a pesar de venir detrás de la crisis mas intensa de nuestra historia reciente.

Durante la larga fase expansiva anterior (1994-2007), el PIB se incrementó a un promedio del 3,6% anual (frente a un 2,8% en esta recuperación) y creamos empleo a un ritmo del 3,8% anual por un 2,4% ahora. Lo interesante, sin embargo, no es tanto el asunto cuantitativo sino el cualitativo: ¿estamos creciendo, ahora, de manera diferente? ¿Se ha producido, como se repite desde medios gubernamentales, un cambio de modelo productivo? Mis respuestas rápidas a estas preguntas son: si y no.

El motor del ciclo anterior fue, sin duda, la tremenda caída en los tipos de interés que se produjo como consecuencia del proceso de convergencia asociado al euro. Unido a una irresponsable desregulación financiera mundial y a una mal entendida liberalización local de un activo como el suelo urbanizable, dieron como resultado sobreendeudamiento de los agentes privados, déficit de balanza de pagos, burbuja inmobiliaria especulativa y exceso de riesgo de baja calidad por parte del sector financiero.

En España, además, la construcción fue el impulsor del crecimiento mientras que el sector público obtenía, sin embargo, superávit presupuestario y un mínimo histórico en su endeudamiento. El ciclo actual, sin embargo, coincide también con una etapa de bajos tipos de interés y grandes facilidades de liquidez pero reducida inflación, con un proceso de reducción del endeudamiento privado, superávit exterior y bancos saneados.

Hoy el sector público tiene un deficit importante, aunque en reducción, estamos en niveles máximos de deuda pública y es el turismo quien más está tirando de la economía. Ahora, la demanda externa aporta al crecimiento en lugar de detraer, como antes. Hay, pues diferencias significativas entre ambos ciclos alcistas. ¿Encierran estas diferencias un cambio estructural?

Más semejanzas que diferencias

Si analizamos la distribución del PIB entre sus diferentes componentes, en el 2007 y el 2017, las semejanzas son mayores que las diferencias. En ambos casos, el consumo privado pesa casi lo mismo (entorno al 56,5%); el consumo público (entorno al 18%) apenas unas décimas mas ahora, las importaciones casi lo mismo (31,5%) y encontramos las mayores diferencias en la inversión (ahora 20,6%, entonces 31%) y en las exportaciones (hoy 34%, frente a un 26% entonces). Es decir, siendo el resto igual, ahora invertimos mucho menos (sobre todo en construcción) y exportamos mucho más que antes de la crisis.

Esos son los dos puntos sobre los que el nuevo ministro de Economía centró, en una reciente intervención pública, la "transformación estructural" de nuestra economía. Mi tesis, sin embargo, es que todavía es pronto para asegurarlo, aunque me inclino a pensar que estamos ante fenómenos que deben mucho a la crisis y, sobre todo, a las políticas puestas en marcha para hacer frente a la crisis y, de manera destacada, a la devaluación salarial y la precarización del mercado laboral que, como señalan todos los indicadores, se está continuando más allá de la crisis, durante la recuperación.

De hecho, nuestra brecha salarial con la eurozona se ha ampliado un 20% desde 2012. Por tanto, sí, somos más competitivos como dice el ministro pero a base de bajar salarios con motivo de la crisis y eso mismo me lleva a pensar que no va a ser algo sostenible. Los salarios tenderán a subir, la inversión también y con ello el peso de la demanda interna a la vez que regresará el déficit comercial.

Vectores de producción

Cambiar el modelo productivo no es dejar de hacer unas cosas para hacer otras, sino hacer lo mismo pero de otra manera más eficiente. No es tanto cuestión de sectores productivos, sino de vectores de producción. Y ese cambio requiere mejoras en competitividad no por hacer las cosas más baratas precarizando el mercado laboral, sino por hacerlo mejor gracias a inversiones en innovaciónnuevas tecnologíasvalor añadido.

Y eso es, justamente, lo que ha retrocedido durante los años de crisis pero que tampoco se está recuperando ahora, durante la recuperación. Por tanto, en plena sociedad digital, si hay cambio, es regresivo al ser nuestro actual modelo trabajo-barato intensivo en lugar de conocimiento intensivo. Acabamos de conocer que los trabajos más demandados ahora mismo son: preparador de pedidos comerciales y camarera de piso en hoteles. ¿De verdad refleja esto un cambio de modelo productivo?