Ir a contenido

TRIBUNA

Sabía que este sería el año de Ricky

Jordi Trias

Ha cambiado, sobre todo ahora confía mucho en sí mismo, y eso se ve en su juego

Cuando llegó al Barcelona, Ricky Rubio era muy joven, pero ya tenía un caché. Y los que llevabámos un tiempo nos enamoró su personalidad y su humildad. Había un grupo muy chulo. Y nos hicimos íntimos. Quedábamos para cenar, para jugar al póker, para hablar...  Aún hoy mantenemos una relación cercana, es un gran amigo, y nos vemos cuando viene a Barcelona en verano.

En este último, antes de empezar la nueva temporada, me dijo que este sería su año. Estaba convencido. Y no lo decía por decirlo. Siempre ha tenido confianza en que las cosas le salieran bien, pero a diferencia de otros años, por alguna razón, comentaba que este iba a ser su año y que lo reventaría. Supongo que se vio fisica y mental en su apogeo. El tiempo le está dando la razón.

Beneficios de la mudanza

Ricky ha mejorado. Sobre todo ahora confía mucho en sí mismo. Tiempo atrás esta seguridad no era tan grande como ahora. No es una persona en absoluto arrogante. Al contrario, es humilde, pero ha cogido una confianza enorme que le ha ayudado a la hora de jugar esta temporada. Y el cambio le ha ido bien. Él estaba muy a gusto en Minnesota, siempre lo dijo, pero tenía ganas de alcanzar objetivos más altos y, aunque él nunca me lo dijo, yo creo que permanecer en el mismo club le había estancado un poco. 

Mudarse a Utah le ha sentado muy bien desde el principio. Recuerdo que cuando fichó por los Jazz mi pensamiento instantáneo fue positivo. Me hizo ilusión porque es una franquicia con historia y creía que podía encajar en su estilo de juego. Porque es un poco europea. Y así ha sido. Él siempre habla muy bien de la franquicia y de los nuevos compañeros. Ya conocía a algún jugador. Como Joe Ingles, de su etapa en el Barça. Y Ricky tiene un carácter que cae con gracia y es alguien respetado. Vaya donde vaya no tiene problemas de adaptación.

Entrenamientos útiles

A todo ello, este verano ha realizado entrenamientos individuales con Raül López, al que había idolatrado cuando empezaba a jugar a baloncesto. Encima, Raül había militado en los Utah Jazz. El propio Ricky admite que le han ido muy bien estas sesiones, que ha sido un tiempo muy bien aprovechado. 

Por una cosa: porque no le corrigió nada de su mecánica del tiro. No lo mareó con todo eso. Su mecánica es buena. Trabajaron el tiro desde un punto de vista mental, solo mental, y creo que le ha funcionado. Se ve en sus porcentajes. En cómo se atreve a lanzar.

Me ha hecho muy feliz verle alcanzar los play off. Me ha dado una alegría. Y en algunos de los mensajes de voz o escritos que intercambiamos frecuentemente le digo que cuando me retire iré a verle. Lo que pasa es que también le hago la coña de que se va a retirar antes él que yo. Y eso que le llevo 11 años.

Lo cierto es que podré ir a verle todavía este año, estaré jugando, pero espero que llegue lejos en los play off. No lo descarto. Para nada. 
 

0 Comentarios
cargando