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Al contrataque

Cristina Cifuentes, en el Pleno de la Asamblea de Madrid, este jueves.

JUAN MANUEL PRATS

"Puto máster"

Ana Pastor

Los populares consideran que han sobrevivido a situaciones y acusaciones más graves sin que el escándalo haya llegado tan lejos como «el puto máster» (como suelen decir en privado) de Cristina Cifuentes

Ya tenemos la primera dimisión política por el escándalo del máster de Cristina Cifuentes, presidenta de la Comunidad de Madrid. Se trata de Juan Merlo Lorenzo, el secretario de Organización de Podemos en Galicia. Han leído bien, de Podemos. Merlo, que es además diputado en el parlamento gallego con En Marea, ha reconocido que engordó su currículum. En la web oficial de esa institución aparece como ingeniero, aunque no tenía el título. Merlo deja su cargo orgánico y también el escaño con este argumento: «Lo hago en consonancia con los principios que defendemos y promulgamos». Y añade: «He sentido vergüenza y bochorno».

Mientras escribo estas líneas Cristina Cifuentes sigue sin dimitir. Hace unos minutos el portavoz del PP en Madrid ha abierto una puerta a esa posibilidad pero de momento no se ha producido. Los populares se mueven internamente entre el enfado y el estupor. Enfado porque hay quien todavía ve una campaña oscura contra ellos. Y estupor porque consideran que han sobrevivido a situaciones y acusaciones más graves sin que el escándalo haya llegado tan lejos como «el puto máster» (como suelen decir en privado).

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Algo que saben bien en Madrid tras Gürtel, Lezo, Púnica… Rajoy sobrevivió al 'sms' de Bárcenas, a la investigación por financiación irregular del partido en varios lugares, a los sobres, a los trajes… y ahora se encuentra con que tiene que pedir a Cifuentes que dimita entregando a Ciudadanos una nueva medalla en su estrategia de la regeneración a menos de un año de las elecciones.

Mentira descarada

De todas maneras cualquier comparación es tramposa. Cifuentes no es solo responsable de engordar su currículum como el secretario de Organización de Podemos en Galicia y muchos otros que irán saliendo. Desde que el 21 de marzo Raquel Ejerique, periodista del digital eldiario.es, publicó la primera información, ha quedado acreditado que se ha mentido públicamente, ha habido trato de favor, ha habido una «reconstrucción de actas», falsificación de firmas y de documentos.

El caso está ya judicializado. Veremos qué pasa en las próximas horas pero está claro que algo ha cambiado. Un escándalo como este quizá no habría tenido la misma trascendencia hace unos años pero la mentira tan descarada empieza a tener un coste social hasta ahora inédito.

Un coste que podría suponer para el Partido Popular perder una plaza como Madrid, sin la cual no podrá ganar unas elecciones generales. Y si hacen caso a Ciudadanos y consiguen seguir gobernando ahora, habrán sacrificado a la tercera presidenta de la Comunidad de Madrid en solo cinco años después de Esperanza Aguirre e Ignacio González, quienes aún por cierto no se han pronunciado sobre el «puto máster». 

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