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ANÁLISIS

¿Podemos o no Podemos en Catalunya?

Astrid Barrio

Uno de los dilemas estratégicos más complejos a los que se enfrentan los partidos en los sistemas políticos descentralizados es como adaptarse, tanto desde el punto de vista organizativo como discursivo, a la existencia de diferentes niveles de gobierno. Si además, como sucede en España, existe una profunda fractura centro-periferia que en algunos territorios da lugar a partidos de ámbito no estatal, los dilemas se agravan. ¿Qué hacer respecto este tipos partidos cuando hay proximidad ideológica en la fractura izquierda-derecha? ¿Qué es mejor, cooperar o competir? 

En función de las características del sistema de partidos de cada territorio los partidos de ámbito estatal españoles tradicionales optaron por combinar ambas estrategias. Allí donde no había partidos de ámbito no estatal o donde eran débiles la tendencia fue competir o tratar de fagocitarlos. Si por el contrario los partidos de ámbito no estatal eran fuertes intentaron cooperar. Los casos paradigmáticos de esta estrategia han sido las relaciones estables entre PSOE y PSC, entre PCE y PSUC primero e IU y IC/EUiA después, y del PP con UPN a través de las cuales y de acuerdo con el principio de territorialidad el partido estatal dejaba de existir en la comunidad autónoma en cuestión a cambio de unir fuerzas en la arena estatal. 

Los nuevos partidos, en cambio, se están adaptando a la competición multinivel de manera diferente. Mientras que C’s trata de crear un partido unificado con un elevado grado de integración,  absorbiendo en muchos casos a grupos locales pre-existentes, Podemos, allí donde la fractura territorial es activa, Catalunya, Galicia y en menor medida las Islas Baleares y la Comunidad Valenciana, ha optado por una estrategia de cooperación (la excepción son el País Vasco y Navarra donde ha optado por competir). Esta estrategia se ha basado en el mantenimiento de la propia organización y en la constitución de alianzas con diferentes grupos de izquierda nacionalista. 

Pero en Catalunya, donde de entrada nunca la izquierda ha tenido éxito en este tipo de estrategia, la complejidad de la situación a causa del 'procés' y de la propia reconfiguración del espacio de izquierdas, se le han complicado las cosas. Podemos ha pasado del apoyo externo a Barcelona en Comú en las elecciones municipales de 2015, a la coalición Catalunya Sí que Es Pot en las del 27 S, a la de En Comú Podem en las generales de 2015 y 2016 y la alianza con Catalunya En Común en las autonómicas de 2017. Todo ello en medio de una gran inestabilidad interna que empezó con la dimisión de Gemma Ubasart, la primera líder en Catalunya por desacuerdos en el tratamiento de la cuestión catalana y que culminó con el cese de Albano Dante Fachin por su proclividad al devenir del proceso y su sustitución por una gestora.

Frente a las dificultades internas la direccion central ha optado para avalar al líder de Cataluña en Comú, Xavier Domènech, que acaba de imponerse en las primarias convertiéndose también en el líder de Podemos en Catalunya ¿Es este el primer paso de una sutil renuncia de Podemos a existir en Catalunya como tal? ¿Pensaba quizás que podría acabar con una tendencia casi secular de la izquierda catalana?

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