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Peccata minuta

¿Para cuándo un derecho constitucional puesto al día? Porque, como ocurre en el Barça, también en la cosa pública gran parte de los últimos fichajes de unos y otros han sido espeluznantes: urge renovar la plantilla

Gabriel Ferrater nos advirtió que no hay que jugar con las palabras de la tribu, pero, desoyéndole, he querido titular este artículo con un tonto acrónimo que no pretende competir con la Tabarnia de Boadella ni reclamar que Barcelona, mediante aclamación o referéndum, vote por la posibilidad de convertirse en distrito federal. No, la cosa va de fútbol: en un par de días consecutivos hemos asistido al desplome de un sueño- ya pesadilla- con el exterminio del Barça ante la Roma (hipocondríacos contra gladiadores) y a la entronización in extremis del Real Madrid como Grande de Europa. Italia y España han sido víctima y verdugo: todo queda en familia.

Woody Allen demostro en 'Match Point' que nuestro futuro puede depender del canto de un euro. ¿Fue 'calcio di rigore' la carga en el área pequeña de Benatia sobre Lucas Vázquez que Cristiano transformó en éxtasis merengue a 30 segundos de expirar el tiempo añadido en el Bernabeu? La muy sofisticada tecnologia del XXI ha exhibido públicamente todas sus pruebas argumentales, y, aún así, asentimiento o negación dependen del cristal con que se contemple esta zona aún oscura. Mientras los blancos de Zidane aconsejaban al 'vecchio' Buffon que se comprase unas gafas de farmacia, este, emulando  a Haddock, se deslenguó sicilianamente: “Pitar un décimo de penalti en el minuto 93 sólo puede hacerlo un animal  cuyo corazón sea un cubo de basura”. El animal cardíaco-cochambroso atiende por Michael Olivier, de profesión árbitro, que se lució al expulsar del campo, de Europa y del fútbol a toda una leyenda. Menuda responsabilidad, ¿no?

Llarena y la Champions UE

Y es aquí cuando, mezclando cosas distintas, se me aparece la sombría silueta de Llarena,  a quien la Champions UE discute su exceso de tarjetas  y expulsiones. ¿Merece -¡ay!- tarjeta negra de rebelión o sedición el juego sucio y exhibicionista del Gobierno de Puigdemont, o la falta de respeto al reglamento podria quedarse en roja de malversación o  amarilla de lanzarse a la piscina después del intencionado pisotón? ¿Los estúpidos y nacional-masoquistas desórdenes públicos causados por los CDR son actos terroristas? También en este tema, como en el deportivo, las verdades las dictan el color y sudor de las respectivas camisetas.

El fútbol lo tiene fácil, ya que, en breve, el videoarbitraje garantizará que millones de millones, insultos, lágrimas, discusiones a gritos  y noches sin cenar no dependan de un menda en pantalón corto con sobres o no de por medio. En el otro terreno, no olvidemos que las leyes las ejecutan los jueces, pero las redactan los políticos. ¿Para cuándo un derecho constitucional puesto al día? Porque, como ocurre en el Barça, también en la cosa pública gran parte de los últimos fichajes de unos y otros han sido espeluznantes: urge renovar la plantilla.

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