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ANÁLISIS

La desolación romana de Messi, Piqué, Gomes y Busquets.

Chris Brunskill Ltd

Un éxito (si el Madrid pierde la Champions)

Iosu de la Torre

¿Qué hará el sábado el Barça contra el Valencia con la Liga en juego? Ganar.

Veinticuatro horas después de la caída en Roma, la pregunta es: ¿Qué hará el sábado el Barça contra el Valencia con la Liga otra vez en juego? ¿Qué hará? Ganar. Que a nadie le quepa duda. Ni a los 'culés' desvastados ni a los furibundos madridistas que se fueron de borrachera mezclando en el mismo trago largo el desastre del Barça y del Manchester City. Cuánto odio a Guardiola y al barcelonismo desde la trinchera enemiga, la misma que jalea la aplicación del artículo 155.

Tras el fracaso continental, el club de los jugadores mejor pagados del mundo (con permiso de Florentino Pérez, la Hacienda española y Cristiano Ronaldo) demostrará lo que vale y pondrá en su sitio el importantísimo valor que tiene el título de campeón de Liga.

Tras el torbellino dialéctivo y la borrachera

El torbellino dialéctico desatado tras el vergonzoso espectáculo de los de Valverde y Messi amainará con respuestas contundentes. Y más aún si el Real Madrid pierde la Champions. Estamos a los pies del Liverpool que será, sin duda, quien determine si Europa seguirá teñida de blanco nuclear.

Los más piadosos califican lo de Roma como un accidente . Tenía que llegar en algún momento y no se repetirá. Maldito accidente. Todo los que han jugado a fútbol, bien o mal, en cualquier categoría, saben de qué va este deporte. Los buenos muy buenos, los mejores, ganan casi siempre hasta que llega una tarde en que los malos, los peores, son capaces de ponerles en ridículo. La ley del fútbol, le llaman.

Los goles, las victorias mínimas, los penaltis no se miden en millones de euros, aunque haya quien así lo piensa. Un campo de fútbol, un once contra once, recuerda a los 'boxes' del área de urgencias de un gran hospital. Los pacientes, semidesnudos, con las miserias envueltas por una bata verde, abierta por la espalda hasta mostrar el culo, son como los futbolistas en el vestuario, todos son bastante iguales, el rico y el pobre. Con 'tatus' o sin ellos. La vida como victoria o derrota.

En el campo de fútbol pasa igual. El rival grande, grandísimo, y el rival pequeño, pequeñísimo, frente a frente. David venciendo a Goliath. A veces pasa. En la Biblia y en la Champions. 

Las radiografías que publicamos en estas páginas web demuestran qué ha sucedido en este Barça de Ernesto Valverde. Del técnico zarandeado en las horas amargas rescato una frase suya tras la victoria del partido de ida contra la Roma: «Hubiera preferido el 3-0 que el 4-1». La clavó con ese mosqueo de banderillero goyesco que tiene instalado en el rostro. Se descubre ahora en su mirada cuánto conocía los límites de su equipo.

Personalmente, a mí, como técnico, siempre me ha gustado Jürgen Klopp