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IDEAS

David Simon, fotografiado en Barcelona en abril del 2016

JULIO CARBÓ

¡Otro maldito artículo sobre la guerra civil!

Miqui Otero

Y sabrás que es necesaria otra novela, otra canción, otra película sobre la guerra civil porque muchísima gente dirá que casi mejor que no la hagas.

Las reacciones airadas a todo lo relativo a la guerra civil son como esos anuncios de créditos bancarios que dicen: "¡No se lo piense!" (piénselo, detenidamente). Como el contrincante que busca pelea con un sibilino: "¡Eh, tranquilo!" (quiere que saltes). Como cuando Jordi Pujol bisbiseaba "això avui no toca" o Mariano Rajoy balbucea "no nos metamos en eso" (métase, hasta el fondo, y los nervios construirán por él una de sus célebres frases cubistas).

David Simon anunció que planeaba una serie sobre los voluntarios estadounidenses que integraron el batallón Lincoln dentro de las Brigadas Internacionales. En pocos minutos el 'timeline' de su Twitter reverdecía la "guerra fraticida"

David Simon, creador de 'The wire', hizo público en redes esta semana que planeaba una serie titulada 'The dry run', sobre los voluntarios estadounidenses que integraron el batallón Lincoln dentro de las Brigadas Internacionales. En pocos minutos el 'timeline' de su Twitter reverdecía la "guerra fraticida": unos lo avisaban de las veleidades ideológicas de su posible productor, otros lo ponían al tanto de nuevos golpistas o le deslizaban que mejor no volver a arar viejas zanjas ni abrir antiguas heridas. "¿Y Paracuellos qué?", le soltaban otros en broma. A los "serios" les faltó informarlo de la guerra del cava català, la polémica con el Cobi, la receta de la escalivada y el cocido o de frases como "¿Qué pone en tu DNI?".

Este debate rebasa lo que ya había previsto el novelista Isaac Rosa con la estupenda ¡Otra maldita novela sobre la guerra civil! Allí rescata su primera obra, La malamemoria, y se inventa un lector, "poco amigo de chucherías literarias", que se infiltra en el libro, derramando comentarios críticos (inclementes) sobre el texto. Habla de "inflación de la memoria" en nuestra narrativa, detecta adjetivos rimbombantes y critica que la gente fume tantos cigarrillos hasta que la novela se vuelve "irrespirable". Y esa niebla nicotínica no solo puede ser metáfora del estilo, sino también del filtro fotogénico que se aplica sobre las ficciones inanes "ambientadas" en ese periodo, que enjuagan conciencias, templan dolores, sellan consensos, perpetúan privilegios.

Rosa jugó en ese libro a caricaturizar a un lector crítico que alentara no a dejar de escribir sobre el periodo, sino a hacerlo mejor. Un lector que prefigura lo que le ha sucedido a David Simon, en este caso incluso antes de estrenar su serie.

Julian Assange confundió el portal satírico elmundotoday con el diario 'El Mundo', y The Clash compusieron una incomprensiblemente pizpireta canción sobre las bombas españolas y el asesinato de Lorca, pero conociendo el rigor de David Simon es difícil imaginar una serie desinformada (es decir, deshonesta) o flácida. De hecho, firmaría ahora porque no se detuviera en el 39 y rastrera sus ecos hasta la actualidad. Que, en palabras del 'expresident', tocara una rama para que todos los nidos del árbol cayeran. Que imaginara un 'The wire', con su lógica de corrupción conectada en poleas de poder, a partir de nuestra realidad: Abertis y las autopistas, el corredor del mediterráneo y las compañías energéticas, el 1 de octubre y el puerto de Barcelona, los másteres y la frase "setze jutges d’un jutjat".

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