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El desafío independentista

Puigdemont y Rajoy, en la entrevista que mantuvieron en la Moncloa en abril del 2016.

DAVID CASTRO

¿Hay algún piloto en el avión?

José A. Sorolla

Peor aún que el inmovilismo, ha sido la torpeza con que Rajoy se ha enfrentado al 'procés'

En septiembre se cumplirán seis años del banderazo de salida del 'procés' con la primera manifestación multitudinaria en la Diada del 2012. En este periodo, el Gobierno de Mariano Rajoy ha respondido al reto más grave de la democracia española desde el 23-F de 1981 solo con el inmovilismo político y el recurso a los tribunales. Pero, peor aún que el inmovilismo y la judialización de un problema político, es la torpeza con que Rajoy y sus ministros se han comportado en todos los terrenos en los que había que cortar las alas al independentismo.

A falta de propuestas políticas, que, de todas formas, no está claro que pudieran ser aceptadas por los impulsores del 'procés', porque el diálogo que ofrecen siempre ha sido del estilo "referéndum o referéndum", Rajoy ha desistido también de contrarrestar al secesionismo tanto en el terreno de la diplomacia exterior como en el de la propaganda interior.

Del intento de convertir un problema político en judicial vemos ahora los resultados en la resolución de la justicia alemana sobre la extradición de Carles Puigdemont. Pero el independentismo empieza a ganar la batalla exterior, sobre todo en la opinión pública, como se aprecia en los pronunciamientos de varios diputados alemanes, no solo de la extrema derecha o de la extrema izquierda, sino también del partido de Angela Merkel o del SPD.

Una diplomacia a remolque 

El fracaso más sonado del 'procés' -la falta de apoyo en el extranjero- comienza a malograrse por la torpeza del Gobierno del PP, cuya diplomacia ha ido siempre a remolque de la iniciativa exterior, voluntarista pero bulliciosa y persistente, del independentismo. Las opiniones y los enfoques informativos de muchos diarios de prestigio y de sus corresponsales en España son la mejor muestra.

Ante la decisión de la justicia alemana, al ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, no se le ocurre otra cosa que decir: "Preferiría que él [juez alemán] me explicara qué entiende por violencia". Primero, no es un juez, sino tres. Segundo, no se ha leído la resolución porque se puede estar en desacuerdo con ella, pero el tribunal se explica muy bien.

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En cuanto a la propaganda, el independentismo lleva días haciendo referencia a una supuesta resolución del Comité de Derechos Humanos de la ONU que obligaría a permitir la investidura de Jordi Sànchez. Incluso en la carta del presidente del Parlament, Roger Torrent. al juez Pablo Llarena se afirma que el comité "concede al diputado Jordi Sànchez las medidas cautelares solicitadas mediante demanda del 21 de marzo de 2018". Y "exige que se habiliten los mecanismos necesarios para que el diputado Jordi Sànchez pueda someterse a la investidura".

Aviso de registro

¿Alguien del Gobierno de Rajoy ha salido a decir que la resolución es un mero aviso de registro, que no llega ni a admisión a trámite, que un órgano no judicial no puede adoptar medidas cautelares, que ni se menciona la investidura o que el texto solo hace una referencia genérica al ejercicio de los derechos políticos sin tomar una decisión sobre el fondo del asunto? ¿Tiene que ser la  oposición, algunos juristas o la web Maldito Bulo quienes pongan en evidencia las mentiras del independentismo?

La molicie, la indiferencia, el desestimiento político y la colección de torpezas convierten en legítima la pregunta: ¿hay algún piloto en el avión del Gobierno que fije el rumbo o todo se deja al piloto automático y a ese sentido común que tanto cita Rajoy y que, en su caso, es el menos común de los sentidos?