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AL CONTADO

La plataforma Castor, en una imagen tomada en octubre del 2013.

JOAN REVILLAS

Adivinen quiénes acabarán pagando el Castor

Agustí Sala

Lo habitual en este sistema es que los platos no los paguen los pocos que los rompen sino los muchos que ni siquiera los han usado

Era cuestión de tiempo ¿Acaso alguien pensaba que los bancos se olvidarían o perdonarían al Estado los 1.350 millones de euros que aportaron para compensar a la sociedad que explotaba el almacén Castor, controlada por la ACS de Florentino Pérez, y que dejó de operar tras causar numerosos terremotos?

Sus razones tienen. Y las defienden. Pusieron dinero para sacar de un aprieto contable al Ejecutivo (evitar generar déficit) en el marco de esa suerte de capitalismo de amiguetes o liberalismo de quita y pon que caracteriza a una parte de las compañías del Ibex-35. En todo caso, cuando prestas lo haces porque esperas o aspiras a que te devuelvan el dinero. Y, además, con intereses, por el tiempo que dejas de tenerlo para que lo disfrute un tercero. Es la base del negocio bancario. En este caso, el 4,27% a 30 años, recuperado cucharada a cucharada a través de la factura de más de siete millones de usuarios del gas.

Pero la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), después de que el Tribunal Constitucional cuestionara la indemnización, o mejor dicho el instrumento legal con el que esta se aprobó; dejó de liquidar al Banco SantanderCaixaBank Bankia los 6,7 millones mensuales que les correspondían por los derechos de cobro (80,4 millones de euros año) que se les adjudicaron. Y ya han cobrado unos 150 millones desde el 2016 que, en teoría, el Estado les debería reclamar.

Solución transparente

En fin, un galimatías que refleja cómo se suelen hacer las cosas en este país y que se plasma en la privatización de los beneficios y la colectivización de las pérdidas

Pero llegados al punto actual, con la reclamación de los bancos sobre la mesa y un beneficiario de la indemnización que ha quedado al margen, tan importante como saber de qué manera se resuelve el entuerto –un aspecto fundamental--, es también que se haga de forma transparente

La banca dice estar dispuesta a negociar y facilitar el pago de los 1.350 millones a plazos, sea a través del recibo, como se estableció en su día; o a través de los Presupuestos que se nutren de los impuestos que todos (o casi todos) pagamos.

Lo que puede parecer una solución más llevadera no lo es tanto porque se parecería mucho a la situación anterior: los bancos se garantizarían unos suculentos ingresos periódicos y la cuenta final no son 1.350 millones sino más de 4.700 millones por la acumulación de inteseses durante 30 años.  Lo habitual, hasta que alguien rompa este círculo vicioso, es que los platos no los paguen los pocos que los rompen sino los muchos que ni siquiera los han usado. Y, vistos los antecedentes de las autopistas quebradas o los bancos fallidos ¿a que no adivinan de quiénes se trata?