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Pecatta minuta

Vente a Alemania, Pepe

Joan Ollé

El Mundo Today lo dejó clarísimo en su portada: "Mariano Rajoy lamenta que Alemania haya cambiado tanto en los últimos 80 años". Y añade en páginas interiores: «La justicia alemana libera a Puigdemont, pide a Cifuentes que enseñe el trabajo del máster y pregunta quién es M. Rajoy». Recordemos que Francisco Franco murió en una cama de hospital, frecuentemente visitado por un joven Juan Carlosmientras que Adolf Hitler se suicidó en su búnker para luego ser quemado por sus fieles. ¿Cuánto tardó la nueva Alemania de 1945 en retirar todos y cada uno de sus símbolos de apología del nazismo? En nuestro Estado aún demasiados se mantienen en pie.

Preguntado M. Rajoy en el 2015 por una subvención de 150.000 euros a la Fundación Francisco Franco, se limitó a responder que no sabía nada. ¿Sabía quién fue Franco? ¿Alguien entendería que el Bundestag asistiese con dinero público a la Fundación Adolf Hitler? Dos años antes, en octubre del 2013 se vivió una tensa jornada en el Parlament de Catalunya a la hora de votar una moción de condena a los regímenes totalitarios, que incluía al franquismo; los diputados de PP y Ciutadans se ausentaron justo antes de la votación. Por aquellas mismas fechas y a 630 kilómetros de distancia el PP bloqueó en el Congreso una moción contra la apología del franquismo.

En febrero del 2013 la cancillera Angela Merkel perdió a una de sus colaboradoras más estrechas y amiga personal, Annette Schavan, después de que la Universidad de Düsseldorf anulara su título académico de doctora. Dos años antes había dimitido el ministro de Defensa Karl Theodor zu Guttenberg, el político mejor valorado del Gobierno de Merkel hasta que la Universidad de Bayreuth (Baviera) decidió retirarle el título de doctor por plagio. ¿Qué ocurrirá con Cristina Cifuentes?

La Alemania de Merkel es el país europeo que más refugiados ha acogido, cifra que superaría el millón antes que la cancillera tuviese serios problemas con su propio partido por su exceso de humanidad, o previsión de futuro. Parece ser -las cifran bailan según las fuentes y no he sabido encontrar datos del último año- que el 29 de diciembre del 2016 España había acogido a 898 de los que 17.000 a los que comprometió.

Acogió; no integró.

Soy absolutamente contrario, como les he ido confiando semanalmente en esta sección, a la violencia conceptual, las mentiras y la chulería con la que se ha ido despachando el independentismo durante los últimos tiempos, pero -díganme equidistante- lo uno me da asco y lo otro vergüenza. Quizá hoy el furibundo anticatalán Antonio Machado escribiría: «Europeíto que vienes al mundo, ¡guárdete Dios! Una de las dos Europas ha de helarte el corazón».

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