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Ventana de socorro

Como mi amiga, que lo hizo tras conocer el auto del juez Llarena, yo también me pondría un lazo para cambiar la realidad. Si solo supiera de qué color

Dice mi amiga que el viernes 23 al escuchar el auto del juez Pablo Llarena se puso un lazo amarillo. Los amigos con sorpresa le preguntaron: «¿Te has vuelto indepe?» . Ella contestó que no, pero no puede más. Quiere que las cosas vuelvan a la normalidad y la decisión del juez no ayuda. Por eso se ha puesto el lazo.

Pero, ¿qué es la normalidad? ¿Cómo son esos tiempos que ahora añoramos? La estabilidad democrática es de las cosas que solo valoras cuando las pierdes. Sea porque viajas a un país donde no existe, sea porque el tuyo excepcionalmente la pierde, te das cuenta de que gozabas de un bien sin tener que hacer nada especial por merecerlo. Entonces añoras ese tiempo en que no mirabas con desconfianza a quienes te rodeaban; en que, aunque intuyéramos que sobre algunos temas opinábamos distinto, sobre lo básico estábamos más o menos de acuerdo; en que no nos metíamos en las conversaciones de completos extraños, comensales de otra mesa en un restaurante, por ejemplo, porque no nos sentíamos personalmente amenazados u ofendidos por sus comentarios privados.

Entonces podíamos concentrarnos en otros pensamientos aparte de la política y permitirnos lujos como afirmar «soy apolítico» o «la política me resbala» e incluso «todos los políticos son iguales». Ahora sabemos que, llegada la hora de la verdad, ni éramos tan apolíticos, ni nos daba tan igual, y que los políticos son muy distintos entre sí.

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A lo mejor esta fase, cuando se supere, nos dejará una buena herencia: la conciencia de que la democracia es un bien precioso y no se puede encomendar su cuidado exclusivamente a quienes ejercen la política profesionalmente. Quizá habremos aprendido que la política es tarea de todos y que hacer política en democracia exige saber tolerar la disensión, tolerar incluso la derrota de las ideas en las que tú crees y las soluciones que apoyas, pero principalmente exige informarse, participar, no caer en la indiferencia. En definitiva, como mi amiga yo también me pondría un lazo para cambiar la realidad. Si solo supiera de qué color.

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