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Contrapunto

Lo que no puede ser es posible si aprieta la calle

Salvador Sabrià

El Gobierno ha pasado de descalificar a los que pedían subir las pensiones a anunciar aumentos del 3%

En política una de las cosas más importantes es saber situarse en la foto, ser el protagonista. Estos días se está viendo con toda crudeza con la presentación del proyecto de Presupuestos Generales del Estado para el 2018. Si el lunes pasado, Ciudadanos se presentaba ante la opinión pública como la fuerza que había conseguido un aumento de las pensiones del 2%, a las pocas horas el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, subía la apuesta al 3% al explicar las principales novedades de los Presupuestos y atribuía todo el mérito al Gobierno del Partido Popular al que otras fuerzas, recalcó,  dan solamente su "apoyo".

Quien marca las directrices es Mariano Rajoy y no Albert Rivera es el mensaje. Por mucho que sin los votos de Ciudadanos sea imposible aprobar estas cuentas, y aunque estos sean también insuficientes si no logran la adhesión del PNV

Otra forma de salir en la foto es realizar anuncios de medidas que espera la mayoría de la población, o algunos colectivos con mucha fuerza electoral, como los pensionistas y jubilados. Aunque para ello sea necesario renunciar al discurso de solo unos meses antes. Es lo que ha sucedido con la citada buena nueva del aumento de las prestaciones para los que ingresan menos de este colectivo.

Hace un tiempo el mantra desde la filas conservadoras era calificar de irresponsables a los que exigían actualizaciones suficientes para no perder poder adquisitivo. Además, se insistía en que aún no era posible subir las jubilaciones y que lo que marca la ley vigente (aprobada solo por el PP) era que solo se pueden aumentar un 0,25% por la situación económica de la Seguridad Social.

Sin embargo,  tras varias manifestaciones masivas en las calles de la mayoría de grandes ciudades del país, resulta que no solo es posible incrementarlas un 3% para el colectivo mayoritario, sino que el conjunto de medidas anunciadas en esta línea que se incluyen en el proyecto de Presupuestos equivalen prácticamente a actualizar la cifra global de estas prestaciones como el índice de precios al consumo (IPC). Una referencia reclamada a grito pelado por los sindicatos y los colectivos de activistas de la tercera edad y que había sido calificada de fuera de lugar por los que ahora se llenan de orgullo por aplicarla de forma indirecta.

Todo ello es posible porque el proyecto de Presupuestos del 2018 vuelve a ser un ejercicio de optimismo en la parte que se refiere a los ingresos previstos. Casi no aumentará el empleo, el crecimiento de la economía será inferior que el del 2017, habrá incluso bajadas de impuestos y pese a ello se producirá un incremento de la recaudación fiscal. Una cuadratura del círculo que ha cuestionado incluso la patronal CEOE. Al Gobierno este detalle no parece preocuparle mucho ya que de hecho aplica esta técnica desde hace años. Como constataba Agustí Sala, el Gobierno del PP ha recaudado en seis años 28.000 millones menos de los previstos

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