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ANÁLISIS

El duelo inglés de cuartos de final de la Champions alimentará una rivalidad que nació en Alemania

No se puede decir que Jürgen Klopp sea una especie de bestia negra de Pep Guardiola, ya que en las dos temporadas en las que coincidieron en Alemania el Bayern se llevó la Bundesliga aventajando al Borussia Dortmund en 19 y 33 puntos respectivamente. Pero sí consiguió algunos triunfos significativos, especialmente en torneos coperos: le ganó las dos Supercopas y le echó en una semifinal de la DFB Pokal en Múnich.

Guardiola y Klopp dan espectáculo. Mientras Pep apuesta por elaborar las jugadas mediante cadenas de pases, Jürgen es partidario del vértigo extremo

Sumando todas las competiciones, el balance de duelos directos en territorio germánico acabó empatado: cuatro triunfos para Pep y cuatro para Klopp. Si a esa competencia le sumamos sus personalidades pasionales y dos propuestas de juego antagónicas pese a compartir el gusto por el ataque, podemos hablar de una rivalidad. Y esta rivalidad vivirá un nuevo capítulo cuando se enfrenten la próxima semana en cuartos de final de la Champions League dirigiendo al Manchester City y al Liverpool.

Tanto Guardiola como Klopp dan espectáculo. Sus equipos son considerados los más atractivos de ver esta temporada en la Premier –el Tottenham no anda lejos, pero ha sido más inconstante-. Ambos asumen riesgos y viven pensando en atacar. ¿Dónde están las diferencias? Mientras Guardiola apuesta por elaborar las jugadas mediante cadenas de pases previamente pensadas para desarbolar a la defensa rival, Klopp es partidario del vértigo extremo, privilegiando la verticalidad y la alta velocidad.

Si los jugadores que más han brillado en el City son los centrocampistas (De Bruyne, Silva, Fernandinho), en el Liverpool los triunfadores están siendo los delanteros: Salah, Mané, Firmino.

Si los jugadores que más han brillado en el City han sido sus centrocampistas –Fernandinho, De Bruyne, Silva…-, en el Liverpool los triunfadores están siendo los delanteros –Salah, Mané, Firmino-. El choque entre ambos el pasado mes de enero supuso la única derrota hasta la fecha de este Manchester City arrollador: un 4-3 espectacular en el que los de Guardiola recordaron a su misma versión del curso anterior, cuando las pérdidas en la salida de balón les condenaron en demasiados partidos. Esta temporada, sólo el Liverpool de Klopp ha logrado robarle el esférico al City en zonas peligrosas y penalizarlo con goles.

El recuerdo de ese duelo matiza el evidente favoritismo del City en el cruce que arranca la semana que viene. Porque es más reciente que la goleada de septiembre, un 5-0 que vino a advertirnos del color que cogería la Premier esta temporada. Y porque Salah, el máximo goleador del momento en el fútbol europeo, llegará enrachado, habiendo anotado más tantos que partidos ha jugado en 2018.

Control o descontrol; Manel o rock'n roll

El egipcio, que actúa como extremo derecho, intentará explotar la gran debilidad del cuadro de Guardiola, huérfano de un lateral izquierdo puro y fiable desde la lesión de Mendy. Esta cuestión requerirá de todo el talento estratégico del técnico catalán, que ya se despidió la temporada pasada de la Champions frente a un adversario repleto de atacantes explosivos y vertiginosos (el Mónaco de Mbappé y Lemar). Su objetivo será lograr bajar las revoluciones del juego y convertirlo más en una partida de ajedrez que en un intercambio de golpes.

La primera batalla será esa: control o descontrol, Manel o rock’n’roll.

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