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Peccata minuta

El niño que cautivó a Fecebook con su desfile de legionario.

El niño de la muerte

Joan Ollé

Ante el octogonal concordato Iglesia-Ejército-Policía-Educación-Cultura-Deporte-Justicia-Infancia visto en Málaga, uno se pregunta, inquieto, dónde estamos y hacia dónde vamos. O van

1920, guerra del Rif, norte de Marruecos. Tras duras derrotas infligidas por las tropas alauitas, el comandante de infantería José Millán-Astray («¡Muera la inteligencia!») crea,  tras la aprobación de Alfonso XIII, el tercio de extranjeros, un cuerpo de soldados profesionales no de reemplazo, con moral y espíritu de cuerpo a imitación de la Legión Francesa, a la que dos décadas más tarde cantaría Edith Piaf en 'Mon Legionnaire'.

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Enero de 1921. Se produce en Beni Hassán la muerte en combate del primer legionario, el cabo Baltasar Queija de la Vega, que acababa de perder a su novia: «¡Ojalá la primera bala no tarde mucho y sea para mi corazón, para reunirme pronto con ella!». La historia llegó rápidamente a la península, y Fidel Prado Duque, afamado letrista de canciones, escribió unos versos sobre ella. Su amigo, el compositor catalán Joan Costa Casals, la convirtió en un charlestón y la dio a cantar a la afamada cupletista Lola Montes, quien en julio de 1921, y para levantar el abatido ánimo de los legionarios establecidos en África, apareció vestida de enfermera interpretando 'El novio de la muerte'. La conmoción y las lágrimas fueron tales que Millán-Astray pidió de inmediato una transcripción de la canción para variarle el ritmo y adaptarla a la marcha castrense: 160 pasos por minuto.

Con uniforme de legionario

29 de Marzo de 2018, Jueves Santo, Málaga, 10.30 horas. Llegada a puerto del buque de la Armada Contramaestre Casado al mando del capitán de corbeta Luis Vázquez Quintanilla y posterior desembarco de la compañía de honores de la X Bandera del Tercio Alejandro Farnesio, IV de La Legión. Después de pasar revista, las tropas se han dirigido a pie hasta la iglesia de Santo Domingo, para luego trasladar la imagen del Cristo de la Buena Muerte, también conocido como Cristo de Mena, hasta la Casa de la Hermandad. Los legionarios han portado al crucificado a hombros mientras entonaban 'El novio de la muerte' ante la emoción de los presentes, entre los que se hallaban los ministros-a María Dolores de Cospedal (Defensa) –que ha presidido el acto-, Juan Ignacio Zoido (Interior), Íñigo Méndez de Vigo (Educación, Cultura y Deporte) y Rafael Catalá (Justicia), así como Yoel Extremera, un niño de Vélez-Málaga que aún no ha cumplido 3 años, vestido con un uniforme de legionario que su tío le hizo cortar a medida, que, como la muchedumbre y los ministros-a también entonó el himno de la muerte por la patria. Más de tres millones de personas le han visto ya en las redes sociales.

Y ante este octogonal concordato Iglesia–Ejército–Policía–Educación–Cultura–Deporte–Justicia–Infancia, uno se pregunta, inquieto, dónde estamos y hacia dónde vamos. O van. ¡Buenas Pascuas! 

Temas: Semana Santa

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