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IDEAS

José Eduardo Agualusa.

La esperanza del adversario

Jenn Díaz

La lectura nos salvará. No del todo, pero sí. Porque como dijo José Eduardo Agualusa en la aceptación del Premio Internacional de Literatura Dublín 2017, la literatura desarrolla en nosotros el músculo de la empatía y nos hace mejores personas. El otro no pasa a ser el enemigo, ni el monstruo, ni el extraño a abatir. El otro podríamos ser, perfectamente, nosotros. Y en momentos como el actual, en que parece que todos son el extraño, el Otro, menos uno mismo y los suyos, la lectura nos salvará. La literatura nos hace ver la humanidad de los demás, incluso de los que nos son extraños, dice Agualusa. Y leyendo, haciendo trabajar ese músculo de la empatía que mencionaba antes, es como somos capaces de llegar nosotros mismos a nuestros propias conclusiones, sin que nadie deba decirnos qué hacer y, sobre todo, nos convenza del porqué sin que lo hayamos analizado. 

En momentos como el actual, en que parece que todos son el extraño, el Otro, menos uno mismo y los suyos, la lectura nos salvará

Rebecca Solnit, en cambio, va un paso más allá. El enemigo no es el otro, pero reconocemos que existe el adversario. Lo que tus adversarios querrían es que creyeras que no hay esperanza, que no tienes poder alguno, que no existen razones para actuar, que no puedes ganar. Leer nos salvará también de no ver en nuestros adversarios el enemigo y, en cualquier caso, puestos a tener adversarios y enemigos, la lectura nos ayudará a no deshumanizarlos. Una de las peores cosas que puede ocurrirnos como sociedad es que nos adormezcamos, seamos insensibles ante el dolor ajeno, y disfrutemos con el fracaso de los demás. Es posible que la cultura, en todas sus formas, nos dé todos los elementos para que eso ocurra. Y, vuelvo, en momentos como el actual, parece más necesario que nunca.

Entre Agualusa y Solnit, Davide Cali y Serge Bloch, esta vez con un libro ilustrado sin edad, útil para adultos y niños. Con toda la sencillez, nos empuja hacia el discurso de Agualusa: tu adversario, tu enemigo, aquellos que te han empujado a inmunizarte ante el otro, aquellos que te han vuelto insensible para con el sufrimiento y la tristeza de los demás... podrías, sí, ser tú. La esperanza de tu adversario, incluso de tu enemigo, podría ser la tuya. Y cuando entendamos que nosotros, al mismo tiempo, estamos siendo el otro para alguien, seremos capaces de avanzar. Sin leer, tardaremos mucho más.

Temas: Libros

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