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ANÁLISIS

Iniesta de mi vida

Mónica Marchante

La cuenta atrás del capitán con la selección devuelve el recuerdo de aquel gol en la final de Sudáfrica 2010

La selección española se enfrenta este viernes a Alemania en el primero de los dos amistosos que los hombres de Lopetegui afrontarán durante el parón liguero. Hace casi 8 años un balón de corner magistralmente rematado por Carles Puyol colocó a España en la final del Mundial de Sudáfrica. Una imagen que cualquier aficionado tiene fresca en su memoria, y que ajustició a los alemanes en uno de los mayores recitales de fútbol que aquella selección brindó ante los ojos del mundo.

Ese gol hizo posible el que Fernando Torres llamó “el gol de todos”, en aquel mágico minuto 116 que cambió para siempre la historia del fútbol español. ”Es difícil escuchar el silencio” contó posteriormente Andrés Iniesta en un maravilloso 'Informe Robinson' titulado 'Campeones del Mundo', “pero yo en aquel instante escuché el silencio antes de golpear el balón”.

Se hizo justicia con la mejor generación

Hoy, casi ocho años después de aquella obra maestra que hizo justicia a la mejor generación de futbolistas que ha tenido nunca este país, no queremos escuchar que el cuento se acabó. Aunque lo sepamos y nos lo susurre al oído el propio Andrés poquito a poco, para que nos vayamos haciendo a la idea, como sin querer romper aún ese silencio de un instante en el que el tiempo se detuvo, mientras él golpeaba el balón que le sirvió Cesc.

Cuento los partidos que nos quedan viendo a Iniesta con la selección. Ojalá sean siete en Rusia. De momento sabemos los amistosos que tenemos por delante. Y ver al futbolista que marcó una época frente a Alemania primero y luego frente a la Argentina de Leo Messi, me parece, ahora que el tiempo se agota, ahora que los meses pasan deprisa rumbo al Mundial, un gran privilegio. Es algo que dentro de poco echaremos de menos porque será ya solo un maravilloso recuerdo.

Supongo que el Metropolitano lo sabrá hacer el martes si tiene ocasión. Porque habría que convertir cada minuto que Andrés juegue con la selección en un homenaje. Saber despedir a un futbolista inigualable, a un artista de la pelota que llevó a España a lo más alto sin levantar la voz, que convirtió el césped en un salón de baile, que regaló a los aficionados españoles los mejores momentos de nuestras vidas, y además supo hacerlo recordando a quien faltaba en el mejor instante de su vida. ¡Cuánta grandeza!

Iniesta será eterno. Como lo fue su camino hacia esa final del Soccer City de Johannesburgo. Reconocer su caída anímica en los meses que duró el calvario de una lesión, sumado al dolor por la pérdida de Dani Jarque humanizó más si cabe una figura gigante. Que también sea gigante tu adiós, Iniesta de mi vida.

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