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El futuro del zoo

El punto de vista del elefante

Care Santos

Pronto las especies en peligro serán tantas que puede que los zoos acaben siendo los de siempre

Pocas cosas me hacían más feliz en mi niñez que una visita al zoo de Barcelona. Mis animales favoritos eran los elefantes, seguidos de los delfines y los grandes felinos. Me impresionaba ver a la gran 'celebrity' de los años 80 y 90, Copito de Nieve, siempre tan adusto. Nunca se me ocurrió pensar en los ellos, los animales, en cómo se sentían, o en cómo habría sido su vida fuera de allí. Íbamos al zoo, egoístamente, porque aquel era el único lugar donde podíamos ver en vivo un elefante. Aún hoy, aquelllos paquidermos de mi niñez siguen siendo los únicos que he visto de cerca en toda mi vida. Un acontecimiento.

Todo ha cambiado. Ya hace tiempo que los movimientos animalistas nos enseñaron a ver las cosas de otra manera. Desde el punto de vista del elefante. Hoy sabemos que muchos animales se estresan al ser observados. Los comprendemos. Estarían mejor en su hábitat. Suponiendo que aún exista, claro. Lo mismo ocurre con bichos de otras latitudes, obligados a adaptarse a condiciones que no son ni fueron nunca las suyas. Ahora no vemos animales: vemos prisioneros. Y visitamos el zoo cargados de culpabilidad, sabiendo que es un acto de egoísmo y soberbia. La soberbia y el egoísmo propios de la raza humana. Aunque es bueno recordar que los humanos hemos inventado también el punto de vista, del que todo depende.

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Así que precisamos nuevas razones morales para visitar el zoo. Por ejemplo, que sea un lugar de preservación de especies en peligro. Tiene sus ventajas: pronto las especies en peligro serán tantas que puede que los zoos acaben siendo los de siempre. Otra razón moral: proteger lo propio. Un centro de conservación de la biodiversidad mediterránea. Suena bien. No veremos elefantes, pero habrá linces. Los delfines, al parecer, no son mediterráneos.
Algunas especies se mudarán a otros zoos. Otras, morirán de viejas, como un guepardo hace poco. O como mis adorados elefantes, con los que morirá lo que queda de mi niñez. A partir de 2031, quien quiera ver un tigre o un león, que haga un safari o ponga National Geographic.

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