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Tras el Día Internacional del Síndrome de Down

¿Nos lo creemos de una vez?

¿Nos lo creemos de una vez?

Josep Martí Blanch

Cada día nos recuerdan que no son enfermos, solo personas y que el mundo sería incompleto sin ellos

Como cada 21 de marzo la sociedad ha acudido puntual a la celebración del Día Internacional del Síndrome de Down. Hemos leído reportajes en todos los medios de comunicación y hemos visto campañas virales con vídeos emotivos que cuentan por millones los 'me gusta' y retuits en las redes. La sociedad, sin excepción, se ha volcado para apoyar aquello que en el fondo no quiere ser otra cosa que la reivindicación de la normalidad. Como dice un protagonista de uno de los espots estrenados este miércoles: "No somos enfermos, somos personas".

Pero esta normalidad, en realidad, no es tal. El optimismo de acercarnos a la plena integración de los que ya son, ya están y ya viven, corre paralelo en las sociedades avanzadas con un futuro en el que con toda probabilidad no estarán los que aún no son, los que aún no están, los que aún no viven.  No hay juicio en la afirmación, solamente la descripción de un hecho.

Son como usted. Como yo. Todo el año y  no solo cada 21 de marzo

El año pasado el ginecólogo Peter McParland protagonizó una gran polémica cuando explicó ante la Asamblea Ciudadana de Irlanda, órgano de democracia participativa creada por el gobierno para debatir entre otras cuestiones la del aborto, que en Islandia todos los casos diagnosticados con síndrome de Down en la fase prenatal acababan con la interrupción del embarazo. Inmediatamente desde entornos religiosos y provida se elevó la voz para denunciar el "exterminio" de una categoría de personas con fines eugenésicos.

Detección precoz y aborto

Los avances de la genética, la evolución de las técnicas de detección prenatal no invasivas y el aborto, decisión mayoritaria entre quienes reciben la noticia que van a tener un hijo con estas características, sitúan como plausible en las sociedades avanzadas un escenario en el que ya no sea necesario reservar una fecha en el calendario para celebrar el Día Internacional del Síndrome de Down, simplemente porque quizá no haya nadie con quien festejarlo.

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¿Es una buena noticia entrever un mundo sin síndrome de Down en aquellas zonas del planeta que disponen de los recursos médicos y una legislación propicia para conseguirlo? A tenor de todo lo dicho y escuchado en las últimas horas, no, en absoluto.  De ningún modo, dada la cantidad de halagos y parabienes que han recibido en las últimas horas las familias y personas que conviven con esta peculiaridad genética.

Hijos escasos

Pero una cosa son las palabras y otras son los hechos. Y, a decir verdad, ambas cosas no van siempre de la mano. Los hijos son escasos en las sociedades posmodernas y a ello se suma el deseo, inconfesable pero real y entendible, de todos los padres de situar a su prole en el altar de la perfección. Nadie es nadie para juzgar a nadie, quede claro. Pero ahí están las estadísticas para certificar que nuestro mundo camina decidido a erradicar esta normalidad que tanto nos esforzamos en reivindicar.  

Por suerte vivimos en el presente. Así que celebremos y emocionémonos con el día internacional de los que día sí, día también, nos recuerdan que no son enfermos, solo personas y que el mundo sería incompleto sin ellos. Son como usted. Como yo. Todo el año, no solo el 21 de marzo. Creámonoslo de una vez.

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