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MIRADOR

Roger Torrent, Elsa Artadi y Eduard Pujol

¿Hay dos independentismos?

Oriol Bartomeus

JxCat y ERC son dos mundos que coinciden en querer la independencia y poca cosa más

Cualquier acuerdo entre partidos político es una tarea compleja, larga y llena de situaciones tensas, de tira y afloja entre los implicados. No está siendo diferente para ERC y JxCat, sobre todo en una situación complicada como la actual, con los líderes de las formaciones o bien en prisión o fuera del país.

Sin embargo, JxCat y ERC, a pesar de sus diferencias, están condenados a entenderse. Los resultados del 21-D no dejaron margen a otra mayoría que no fuera la independentista. Y a pesar de ello, los primeros compases de la legislatura han evidenciado las tensiones entre las dos fuerzas. JxCat es un grupo de personas congregadas por un solo objetivo: la restitución de Carles Puigdemont y su Govern. Con este único punto en el programa consiguieron ser la fuerza más votada del bloque independentista. ERC, aunque comparte en teoría la propuesta restauracionista, se ha mostrado partidaria de una investidura "efectiva", es decir, dentro de los límites de la legalidad.

Existen, pues, claras diferencias estratégicas entre los partidos independentistas. Pero también parecen existir divergencias de fondo. Los datos de la encuesta del CEO muestran que existen dos independentismos en Catalunya, dos universos que comparten el objetivo final de la independencia, pero que son muy diferentes en multitud de factores. Posiblemente estos dos mundos ya existían antes, pero no habían encontrado dos partidos que fueran capaces de representarles tan perfectamente como ERC y JxCat.

El independentismo que se cobija bajo el paraguas de ERC es claramente mestizo, con una importante contribución de castellanohablantes y bilingües, y personas con orígenes familiares de fuera de Catalunya. Es un grupo más urbano, más joven y que se sitúa más a la izquierda que el conjunto del voto a JxCat. Este es un bloque que se define por sus orígenes casi exclusivamente catalanes, tanto los personales (lugar de nacimiento) como los familiares (lugar de nacimiento de los padres). Prácticamente todos son catalanohablantes y destacan por ser más viejos, más "rurales" y claramente más conservadores.

El independentismo que da apoyo a ERC, joven, mestizo y urbano, parece agrupar tanto a independentistas de toda la vida, como a personas que han encontrado en la independencia la solución a la quiebra del sistema político español. El retrato robot del votante de JxCat, en cambio, es el de un independentismo identitario, basado en las raíces, el origen y la preservación de les tradiciones.

Son dos mundos que coinciden en querer la independencia y poca cosa más. Habría que preguntarse si esta diferencia tan marcada entre uno y otro electorado permitirá definir un programa coherente para los próximos años en todo aquello que no tenga que ver con la reclamación independentista: políticas sociales, laborales o fiscales. Parece difícil que se pueda contentar a la vez a dos electorados tan diferentes. Este es parte del problema para acordar la investidura. No digamos un programa de gobierno.

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