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El PSOE en su laberinto

Cristina Pardo

Pedro Sánchez ha ascendido a mucho mediocre; sigue sin ilusionar y sin coser al partido

Mariano Rajoy le vino a decir a Pablo Iglesias, durante el debate de esta última semana sobre las pensiones, que el líder de Podemos está en condiciones de prometer cualquier cosa porque no tiene pasado. Nadie le puede reprochar que haga propuestas que evitara aplicar antes desde un puesto de gestión. Sin embargo, el pleno era, en mi opinión, un auténtico infierno para el PSOE. Ahí estaba Margarita Robles desgañitándose en la tribuna para defender una subida de las prestaciones, en medio de fuertes críticas al Gobierno. Los socialistas llegaron a la Moncloa, con Zapatero a la cabeza, prometiendo que iban a mejorar todas las pensiones. Después, no vieron la crisis. Y cuando por fin admitieron que algo había, el desastre era de tal envergadura que tuvieron que aprobar apresuradamente medidas como la congelación de la paga. Es verdad que no podemos estar toda la vida reprochándoles a los socialistas su escalofriante gestión económica. Sin embargo, es chocante que Pedro Sánchez, que en teoría lidera un partido de Gobierno, aparezca de la nada en las calles de Madrid movilizándose junto a los jubilados, acusando a Rajoy de no hacer nada por garantizar las pensiones y hablando de “la dictadura del 0,25%”. Él, que compartía bancada con los de la dictadura de la congelación... No entiendo qué hemos hecho para tener que aguantar tantas chorradas.

Venimos de una semana en la que el PSOE ha sufrido, además, para mantener su apoyo a la derogación de la prisión permanente revisable. Cualquier punto de vista debe de ser, en mi opinión, respetable, siempre y cuando se pueda explicar. Y el debate parlamentario fue cualquier cosa menos respetable. Allí, en presencia de los familiares de varias niñas asesinadas, tuvimos que escuchar al portavoz del PSOE diciendo aquello de “sin prisión permanente revisable vencimos a ETA; con prisión, hemos perdido al niño Gabriel”. Y no contento con eso, le espetó al del PP que, si tanto les importan las víctimas, se preocupen también de las de la guerra. ¡Qué horror! ¿Esto es lo mejor que puede ofrecer el actual PSOE?

El líder de los socialistas tiene, al menos, tres problemas: ha ascendido a mucho mediocre solo por ser fiel, sigue sin ilusionar y sin coser a su partido y él está completamente desaparecido. En este contexto, parece bastante alucinante que el socialista José Félix Tezanos haya dicho este fin de semana que el PSOE sufre “acoso”; acoso con sondeos inventados que ningunean al partido, mientras inflan a Ciudadanos. Y lo dijo en una Escuela de Buen Gobierno organizada por Ferraz. Con esta actitud victimista, encadenando una pataleta detrás de otra, van a tener que pasar mucho tiempo en la escuela, pero en la parte de los pupitres. Porque no parecen estar en condiciones de gobernar nada. Ni mal ni bien. No se sabe qué fue antes, si el acoso o la desaparición del líder. Sería interesante que Pedro Sánchez encontrara su sitio, a poder ser visible, con discursos que no causen este bochorno.

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