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ANÁLISIS

Gomes sustituye a Iniesta en el Barça-Atlético (1-0).

De la sonrisa de Ciro al infierno de Gomes

Emilio Pérez de Rozas

Fama, triunfo, popularidad, dinero, prestigio, reconocimiento, vida única, futuro resuelto (el tuyo, el de los tuyos, el de dos o tres generaciones siguientes), placer de vivir de lo que te gusta, mucha presión, sí, pero dos horitas de trabajo a la semana, cuidarse mucho, lucirte en las redes sociales (si quieres, o si deseas convertirlo en un gran negocio en plan CR7 y/o (perdón por la comparación, o no, Gerard Piqué), capitalizar tu nombre, tu carrera, tus títulos, tu prestigio en beneficio propio (o, incluso, de los demás, sí, sí, porque esta gente suele hacer muchas obras buenas en secreto) y, sobre todo, pasártelo en grande tú y los tuyos, más los otros, pues tú, en el fondo, eres esclavo de tus cuidados y mimos.

Así es, sin duda, la carrera, sacrificada, dura, estresante, de las estrellas que hoy, en el Camp Nou, van a jugar otro de esos partidos en los que se exponen al mundo y su club, el que los forra a millones y mimos, se lo juega todo. Un partido en el que, desde hace algunas horas, tras la magnífica entrevista (y declaraciones, y reconocimientos, y desdichas conocidas) de ‘Panenka’ al bueno de André Gomes, no hago más que pensar en el viacrucis de ese muchacho, que tenía todo lo descrito en el párrafo anterior, por arrobas, es decir, en toneladas, en Valencia y en Portugal, y que su presencia en Barcelona, en el Barça, sobre el césped, rodeado y compartiendo fútbol y vestuario con los mejores del mundo “se ha convertido en un infierno”.

El teléfono móvil de Messi

Y, cuando lo pienso, lo imagino, sí, en el contraste con el placer de ser el teléfono móvil de Leo Messi, el objeto más feliz del planeta, porque ahí dentro hay miles de imágenes de la felicidad que reina en esa casa (me temo que Lionel no repara en el desastre en el que se ha convertido su hermano Matias, allá, en Rosario, en Argentina, con esa maldita y desdichada vida que luce), del ruido que provocan sus tres hijitos, Thiago, Mateo y Ciro, el recién llegado, el calor de sus perros (uno inmenso, sí) y la sensación de que todo va sobre ruedas y a 350 kilómetros por hora.

La manita del recién nacido Ciro Messi, en una foto compartida en las redes / INSTAGRAM

Ese Messi ardiente, loco de cariño y felicidad, comparte vestuario, alineación, juego, fútbol, presente, futuro, intenciones y metas con el más desgraciado de los futbolistas, con Gomes, que detesta salir a la calle para que no le miren mal y que teme ser pitado en casa, en su estadio, en el mismísimo Camp Nou.

Por eso, Ernesto Valverde, que no es la alegría de la huerta (ni lo pretenden), sufrió tanto, tantísimo, la otra tarde y lanzó sus gritos de protestas, pidiendo, desde la zona técnica, un poco de respeto, de ánimo, de comprensión, de cariño, de medicina, sí, de medicina, de diván, para el bueno de Gomes.

Sacar la eliminatoria adelante

Ahora ya todos los sabemos todo. Y entre Ciro y Gomes hemos de sacar esto adelante, porque ante el Chelsea, el Barça se juega mucho y de nada servirá que miremos los números, las estadísticas, el récord de los récords de no perder. Porque el Barça líder en España, finalista copero, rey de reyes, puede quedarse fuera de la Champions sin perder. Vaya.

Esperemos un ‘dos-ciro’ con Gomes sobre el campo, feliz. Se lo merece. Por valiente, por vomitar lo que le ocurre. Yo creo que está pidiendo ayuda y una pizca, no mucha, de la felicidad que reina en casa de los Messi Roccuzzo.

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