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ANÁLISIS

Decepción y desencanto en los rostros de los jugadores del PSG, tras ser eliminados por el Real Madrid de la Champions.

AFP / FRANCK FIFE

El engañoso Paris SG (Sin Garantías)

Antonio Bigatà

Todas las claves del estrepitoso fracaso del equipo de Neymar, Cavani y Mbappé ante un Madrid que hizo lo justo

No solo cayó, sino que cayó mal, cayó de cabeza haciéndose daño. ¿Daño irreparable? Eso en fútbol todavía no se puede decir porque el PSG tiene dinero para contratar médicos y curanderos, para atiborrarse de medicinas y pócimas teóricamente milagrosas, y para ponerse todo tipo de mercrominas. Probablemente le inyectarán de todo, que 'Poderoso caballero es Don Dinero'. Pero como proyecto que se había comprado la imagen de vencedor con la flor en la mano ha quedado seriamente tocado. ¿Recuerdan el juego de los barcos? Su propia inconsistencia le ha hecho caer. ¿Tocado?, seguro. ¿Hundido?, ya se verá.

Cristiano Ronaldo felicita a Casemiro tras el 1-2 al Paris SG / AFP / FRANK FIFE

No ha sido un mérito particular del Madrid. Le ganó bien los dos partidos pero sin hacer ninguna exhibición como las que este año practica el Manchester City. Fue el PSG el que se disolvió por sí solo como un azucarillo en agua en cuanto sus inconsistencias empezaron a revolverle.

La suerte de siempre del Madrid

El Madrid simplemente pasaba por allí, con la suerte de siempre, y se benefició. Ha recibido un doping importante de refuerzo moral pero no mostró un fútbol que llame particularmente la atención. Zidane apostó por una fórmula de lucha que le salió bien, pero con un Benzemá nefasto que esa noche y en su país firmó, creo, su propia sentencia de muerte, mientras Cristiano Ronaldo aún marcando dejó constancia de que todo lo importante de su vida como jugador está por detrás y no por delante. Florentino debió volver a darse cuenta de que tiene que cambiar muchas cosas, aunque en su declive seguro que le alegra estar cayendo poco a poco pero de pié (gracias, entre otras cosas, al PSG).

Llega el momento de pasar lista de los equivocados en relación a este 'París Sin Garantías'.

1) Empiezo por yo mismo, por mis equivocaciones. Siempre he creído que este proyecto era demasiado artificial, pero me quedé corto. Pensé que como el dinero pesa tantísimo en el fútbol contemporáneo (pues  establece inmensas desigualdades de partida) el París SG, con tantos buenos jugadores, podía ganar algo más que el barato (por su baja cotización internacional) campeonato de su país. Sin entrenarse a tope cada fin de semana jugando partidos oficiales que le pongan verdaderamente a prueba es casi imposible adquirir la consistencia necesaria para ganar títulos europeos.

Y sin una afición sincera (el PSG no la tiene porque ni siquiera es un equipo realmente francés) ni una crítica mucho más severa (la mayoría de los periodistas franceses están demasiado encantados de haber conocido como propios los malabarismos de Neymar), faltan cimientos para hacer algo serio y sostenible.

2) Tanto si lo reconoce como si lo disimula, Neymar ahora ya sabe que se equivocó al irse al PSG. Además de todo lo anterior, ni le gusta el clima húmedo y lluvioso de París, ni le gusta el ambiente áspero que rodea al club, ni le gusta que la entidad tenga tan poco pedigrí y carezca de experiencia para reunir a tantos buenos y heterogéneos jugadores al mismo tiempo.

Emery y Motta se saludan al final del duelo bajo la mirada de Zidane / afp / franck fife

3) También se equivocó Mbapé. Se unió a un proyecto en el cual el número uno luce pero no enseña. Neymar no es precisamente Messi (con su seriedad, su regularidad, su reconocimiento sincero a los compañeros). El joven francés tampoco tiene un entrenador que le esté ayudando a crecer. Ante los equipos franceses mediocres puede darse festines de individualismo brillante, pero frente al Madrid únicamente pudo generar media docena de chispazos sin continuidad. Está estancado.

4) Unay Emery ha sido el tonto útil que gracias a su carácter voluntarioso ha ido sobreviviendo en un proyecto muy superior a sus capacidades. Ni ha encontrado un buen estilo de juego ni posee la mano izquierda y la experiencia para hacer encajar las diversas personalidades de sus subordinados. Encima, no ha sabido trabajar bien la plantilla hombre a hombre: casi todos sus jugadores valen menos que cuándo los fichó el PSG. Lo de Mbapé es clamoroso, pero el desaprovechamiento de Drexler o el nivel casi ridículo que mostró la noche del Madrid un futbolista tan capaz como es Pastore justifican sobradamente su destitución.

La desesperación en el rostro de Al-Khelaifi. A su lado, Florentino Pérez / AFP / FRANCK FIFE

y  5) El presidente Nasser Al-Khelaifi es quien se ha equivocado más. Ni consiguió contratar a un entrenador idóneo ni ha logrado construir el club (su realidad y su percepción, su organización y sus potencialidades; su imagen y su sentido deportivo) que deseaba. En realidad se ha comportado como un rico pretencioso pero incapaz de aprovechar su poder. Es como un billete muy valioso pero sólo válido para comprar productos defectuosos o inadecuados. Actúa como un jefe que manda pero que no sabe que es lo que exactamente debe ordenar.

Bengalas, humo y pactos vergonzosos

La incapacidad de impedir el acceso de las peligrosas y molestas bengalas al estadio, consentir que el humo impida ver con claridad el espectáculo que se vende, efectuar vergonzosos pactos con los hinchas radicales que desprestigian al mundo del fútbol...

Todo eso son guindas amargas que completan un mal pastel feo y sin gracia. El París SG sin duda intentará volver a intentar un nuevo proyecto,  pero a partir de ahora, hasta que no lo consiga --si es que lo logra-- lo único que provocará son sonrisas irónicas y despectivas recordando lo que quiso ser, lo que le costó y lo que al final no fue.

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