Ir a contenido

GEOMETRÍA VARIABLE

El diputado Joan Tardà y el secretario de organización de ERC, Isaac Peraire, en San Sebastián.

La heterodoxa propuesta Tardà

Joan Tapia

La suma de ERC, PSC y 'comuns' no solo es complicada sino que además no basta

El artículo en este diario de Joan Tardà, pidiendo abrir un diálogo con los 'comuns' y con el PSC ha tenido una gran repercusión. Es lógico por varios motivos.

Primero, por la autoridad moral de Tardà en el mundo independentista. Fue él quien hace poco dijo en el Congreso de los Diputados (mal profeta) aquello de "nosotros [los catalanes] nos vamos, ustedes allá se las compongan".

En segundo lugar, porque ya está claro que el secesionismo no puede seguir con la CUP, un grupo que excomulga a Jordi Sànchez (en prisión) mientras jalea que su lideresa se instale en Suiza. La inclusión de la CUP en un pacto para gobernar -uno de los grandes errores de Artur Mas- está liquidada. Y cuanto más tarden los secesionistas (como Marta Pascal) en dejarse de lamentar y pasar página, peor para ellos. 

Entretodos

Publica una carta del lector

Escribe un post para publicar en la edición impresa y en la web

La ley de la gravedad

El tercer motivo es que ERC está sublevada -con cierta razón- por ser ninguneada por Puigdemont y sus comanches. Que el 'president' legítimo renuncie y proponga a un preso político indica que no se busca gobernar sino liarla y protestar. Que no se acepta la ley de la gravedad. Pero que -instalado en las nubes- en nombre de la "legitimidad de la República" proponga al segundo de una lista electoral, obviando al “vicepresidente legítimo”, que también está en la cárcel, indica mangoneo puro y simple. Y Tardà expresa también el malestar del mundo de ERC respecto a la antigua CDC y sus curiosos compañeros de viaje.

El cuarto motivo es que aunque la posible conclusión de la propuesta de Tardà, un pacto de mínimos ERC-PSC-ECP no suma, porque se queda en 57 diputados, sí podría ser el inicio de una solución si, saliendo del dogmatismo izquierdista, se buscara el apoyo del centrista PDECat suponiendo que este se liberara de sus 'enfants terribles' de JxCat.

Joan Tardà es un político honesto y a su manera coherente. En el 2003 se dio cuenta de algo evidente pero que indignó a mucha sociedad liberal catalana: que tras 23 años de CDC, la alternancia Maragall era pura higiene democrática. Y un antagonista tan recalcitrante como José Bono, presidente del Congreso, le defendió -aduciendo que era una buena persona- cuando dijo aquello tan poco civilizado de "matar al Borbó".

Dudosa viabilidad

Ahora bien, ¿la propuesta Tardà es viable? Lo dudo. Primero por el dogmatismo separatista. No se puede sostener que Catalunya es un solo pueblo y pretender que el 47% sea el “solo pueblo”. Y por infantilismo izquierdista. Ada Colau, aplaudiendo la propuesta, ha dicho que más vale tarde que nunca. Pero ¿no fue Colau quien hace solo tres meses echó al PSC del Gobierno de Barcelona por ser cómplice del 155?

La propuesta Tardà es sugestiva pero muy difícil porque en la vida catalana hay exceso de dogmatismo de pacotilla. Algunos avalan hablar con los socialistas, pero no con Iceta. Los deben querer domesticados como en la Alemania Oriental. Y otros creen que Marta Pascal encarna la reacción. Así, ni se suman voluntades ni se llega a los 68 diputados imprescindibles para un pacto de investidura, hoy la gran urgencia de Catalunya.

    

0 Comentarios
cargando