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en clave europea

Angela Merkel, en el Bundestag.

La Unión Europea, pendiente de Alemania e Italia

Eliseo Oliveras

La larga parálisis política alemana ha retrasado la discusión a fondo de la reforma europea 'posbrexit'

La enorme deuda pública italiana y el débil crecimiento son un riesgo de inestabilidad para la eurozona

La Unión Europea (UE) está pendiente este domingo de Alemania e Italia, porque la estabilidad del continente y la refundación del proyecto político europeo tras el 'brexit' dependen de que Alemania salga de su prolongado periodo de parálisis política y de que Italia sea capaz de formar tras las elecciones un Gobierno creíble, que no genere alarma en los operadores financieros ni sea un lastre para Europa.

En Alemania, se sabrá si los 464.000 militantes del Partido Socialdemócrata (SPD) aprueban o no el acuerdo de gobierno de coalición con los democristianos de la cancillera Angela Merkel. Los sondeos apuntan a que el 60% de los militantes respaldará la renovación de la 'grosse koalition', aunque sea a regañadientes, pese a la intensa campaña en contra del líder de las Juventudes Socialistas, Kevin Kühner. La forzada dimisión de Martin Schulz como líder del SPD en febrero muestra el nivel de rebelión interna en el partido.

La parálisis política alemana que se arrastra desde la precampaña electoral en verano ha retrasado la discusión a fondo entre los Veintisiete de la reforma para consolidar políticamente el euro y para recuperar el perdido respaldo ciudadano al proyecto europeo.

Alemania, también fragmentada

Las elecciones de septiembre han mostrado que la fragmentación y descomposición política que afectaba a otros estados europeos ha alcanzado a Alemania. El país ha dejado de ser la tradicional áncora de la estabilidad europea, incluso si la gran coalición sigue adelante.

Los democristianos y los socialdemócratas, que captaban el 90% de los votos a principios de los 70, obtuvieron su peor resultado desde 1953, sumando sólo el 53%. El Bundestag actual es el más fragmentado de los últimos 60 años y la 'grosse koalition' convertirá al ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) en el líder de la oposición. Además, los ultras del AfD se consolidan por delante de los socialdemócratas en intención de voto (16% frente al 15,5%), según el sondeo del 28 de febrero de INSA-YouGov.

La crisis interna no solo afecta a los socialdemócratas, sino que tanto los dirigentes democristianos históricos y regionales como las bases del partido critican abiertamente a Merkel, que ha tenido que ceder poder y se ha visto obligada a designar a su principal crítico, Jens Spahn, como ministro de Sanidad.

La incertidumbre italiana

La preocupación de la UE por Italia es aún mayor, ante la incertidumbre sobre la dirección política que adoptará la tercera economía de la eurozona tras los comicios del domingo y si será capaz de formar un Gobierno estable. La coalición conservadora de Forza Italia de Silvio Berlusconi con los ultras de la Liga y Hermanos de Italia obtendría más votos, según los sondeos, pero no lograría la mayoría del Parlamento.  

El enorme volumen de deuda pública (134% del PIB, más de 2,28 billones de euros), la fragilidad del sistema bancario (180.000 millones de créditos malos), la doble recesión de la última década y la débil recuperación actual convierten a Italia en un grave riesgo de inestabilidad financiera para la eurozona.

La desigualdad y las consecuencias sociales de la política de austeridad (30% de la población en riesgo de pobreza y 11,7% de los ocupados con ingresos inferiores al umbral de pobreza), sumadas al elevado nivel de paro (11,1%, el tercero más alto de la UE) y a la sensación de haber sido abandonados por sus socios europeos durante de la crisis migratoria (más de 600.000 llegadas desde el 2014) son otros factores de inestabilidad.

Euroescepticismo

El auge de los populistas euroescépticos del Movimiento 5 Estrellas y de los ultras euroescépticos de la Liga y Hermanos de Italia y el giro populista de Forza Italia reflejan el alejamiento de los italianos de la UE a causa de sus políticas socioeconómicas. El 52% de los italianos no confían en la UE y el 64% critica que su opinión no es tenida en cuenta, según el eurobarómetro de diciembreSolo el 25% de los italianos creen que "las cosas van en la buena  dirección" en la UE.

La fuerte componente euroescéptica que existirá en el próximo Parlamento italiano dificultará la negociación de la nueva UE y, en función de la coalición gubernamental que acabe formándose, Italia podría acercarse a las posiciones soberanistas del grupo de Visegrado (Hungría, Polonia, República Checa y Eslovaquia). El estrecho vínculo de Berlusconi con el presidente ruso, Vladimir Putin, y las buenas relaciones que mantienen sus socios ultras de coalición con el Kremlin puedebhn abrir nuevas brechas en la política de la UE respecto a Moscú.

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