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LOS EFECTOS DEL CAMBIO CLIMÁTICO

El buque oceanográfico Sarmiento de Gamboa.

Qué tiempo tan raro

Mariano Marzo

La humanidad ha cambiado las reglas del juego del clima y las ha reemplazado por otras cuyas consecuencias no sabe prever

La ocurrencia de fenómenos meteorológicos extremos se está convirtiendo en noticia habitual. Una impresionante ola de calor abrasó Europa en agosto. Posteriormente, una serie de poderosos huracanes en el Atlántico devastaron las costas de varios países del Caribe y del sureste de Estados Unidos. Más tarde, unas condiciones extremadamente cálidas y secas provocaron pavorosos incendios en California. Recientemente, Europa y EEUU se han congelado bajo los efectos de una intensa ola de frío… En el transcurso e inmediatamente después de tales eventos, solemos hacernos la misma pregunta: ¿es el cambio climático el culpable? La respuesta no es obvia. Sin embargo, parece que la comunidad científica está empezando a decantarse por responder afirmativamente a la pregunta, culpando explícitamente a la actividad humana de tales fenómenos extremos.

La teoría sugiere que el calentamiento global conducirá a unas condiciones meteorológicas más extremas, aunque establecer un ligamen inequívoco entre un evento particular y el fenómeno en general resulta en la práctica muy complicado. Habitualmente, la típica respuesta a la pregunta formulada suele ser algo parecido a “quizá, puede ser, pero es difícil demostrarlo”. Sin embargo, la ciencia ha progresado durante los últimos años, de modo que algunos científicos argumentan haber sido capaces de identificar la contribución relativa del calentamiento global a la génesis de diversos eventos meteorológicos extremos. Algunos investigadores del clima ya se atreven a publicar en prestigiosas revistas científicas que el desarrollo de algunos de dichos eventos habría sido prácticamente imposible sin el calentamiento inducido por las emisiones de gases de efecto invernadero generadas por la actividad del hombre. 

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Tres estudios

Este tipo de aseveración tan contundente raramente se abre camino en la literatura científica. Sin embargo, ese es el caso de tres estudios recientes incluidos en una edición especial del Bulletin of the American Meteorological Society (BAMS), publicada el pasado mes de enero y dedicada a investigar las posibles causas de los eventos extremos registrados en el mundo en 2016 (lo que equivale a decir el año más cálido jamás registrado). Si los resultados de dichos trabajos son correctos, las implicaciones serían profundas y perturbadoras: la humanidad ya ha transformado el clima global, empujándolo a un nuevo régimen. Obviamente, la variabilidad natural del clima siempre juega un papel importante, pero la culpa de algunos de los fenómenos meteorológicos más extremos –así como de algunos de sus impactos- recaería directamente sobre nuestras espaldas.

Por ejemplo, en uno de los tres estudios mencionados se presenta un trabajo de modelización que compara el registro de temperaturas con siete modelos climáticos simulados en base a la suposición de que no hubieran existido emisiones humanas de gases de efectos invernadero. Los resultados obtenidos para un periodo de 24.000 años no muestran nada parecido al récord de temperatura experimentado en el 2016. Para los firmantes de la investigación (T.R. Knutson, J. Kam, F. Zeng y A. T. Wittenberg) desde la década de 1980 las emisiones de gases de efecto invernadero habrían empezado a situar el clima terrestre fuera del rango de lo que se venía considerando variabilidad natural. Ciertamente, esta conclusión asume, tal vez injustificadamente, que los modelos climáticos actualmente disponibles son lo suficientemente robustos para capturar el amplio espectro en el que se inscribe dicha variabilidad.

Fuera de la norma histórica

Independientemente del fenómeno del calentamiento global, cabe esperar la ocurrencia de eventos meteorológicos extremos. De hecho, de las 131 publicaciones dedicadas al estudio de ese tipo de eventos que la BAMS ha recopilado en los últimos seis años, el 35% concluyen que el calentamiento global no ha jugado ningún papel apreciable en su génesis. Pese a ello, los últimos resultados sugieren que el clima de nuestro planeta se está adentrando en terreno desconocido, lo que significa que, cada vez con mayor frecuencia, los fenómenos meteorológicos se situarán fuera de la norma histórica. Desde esta perspectiva, la humanidad no solo ha cambiado las reglas del juego, sino que las ha reemplazado por otras cuyas consecuencias no sabe prever.

El cambio climático no es solo una amenaza para las generaciones futuras. Ya es una peligrosa realidad que debemos afrontar, actuando sobre las emisiones de gases de efecto invernadero.

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