Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | EDITORIAL

Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Riesgo de enquistamiento en el Raval

Las administraciones deben hacer todo lo posible para poner fin al calvario de los vecinos de los narcopisos

jjubierre39864975 barcelona 30 08 2017 cacerolada manifestacion de todos los v170830125835

jjubierre39864975 barcelona 30 08 2017 cacerolada manifestacion de todos los v170830125835 / periodico

El conflicto de los narcopisos en el Raval continua vivo narcopisos Raval y los vecinos siguen en la lucha por conseguir un barrio digno y liberado del yugo de los narcotraficantes que operan en el entorno de Ciutat Vella. Hace poco se reunieron con Ada Colau, quien les prometió un plan de choque y les aseguró que el Ayuntamiento (del que dependen algunas fincas inmersas en el tráfico de droga) «trabaja de manera visible y no tan visible a pie de calle». El problema es que la acción municipal y la policial –tanto de la guardia urbana como de los Mossos– se desarrollan a un ritmo inferior al de la movilidad de las redes mafiosas, que a menudo parece que van un paso por delante de las iniciativas políticas, judiciales y policiales.

La lentitud a la hora de afrontar una cuestión capital de convivencia y salubridad, con el consiguiente deterioro de la vida cotidiana, debe achacarse primordialmente a la maraña administrativa que se cierne especialmente en la zona del Raval Sur. Como consecuencia de la crisis económica y en buena parte a causa de las ejecuciones hipotecarias por impago, muchos pisos quedaron vacíos, mientras que la propiedad pasaba o bien a bancos y cajas o, a través del traspaso de carteras de activo (los inmuebles y el crédito correspondiente), a inmobiliarias y fondos de inversión o de los llamados «buitre».

La inviolabilidad del domicilio, un derecho constitucional, se ha tergiversado y ha permitido a los ocupas que forman el entramado mafioso acceder a fincas deshabitadas porque se precisa una orden judicial que los propietarios –por desconocimiento, por desidia, por dejación– no han reclamado. El informe que publica EL PERIODICO deja a la vista que la propiedad, mayoritariamente, corresponde a entidades que solo se preocupan del potencial especulativo de sus inversiones o que están envueltas en procedimientos civiles que no hacen sino dificultar una acción inmediata, aun a pesar de los esfuerzos municipales por esclarecer el asunto. La apropiación de los pisos con escudos humanos, la denuncia constante y un estado de alerta permanente son las armas de los vecinos. Las administraciones deben de poner todo de su parte (desde la presión a propietarios y la prevención hasta las sanciones penales) para que el drama de los narcopisos en el Raval no se enquiste sin remedio.