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Frances McDormand, en un fotograma de Tres anuncios en las afueras

El cine del enfado

Desirée De Fez

¿Es esta la era del cine del enfado? Parece que sí. Es obvio que se acumulan las razones para estar muy enfadados. Cada día hay algo nuevo, cerca o lejos (aunque hasta cuando es lejos es cerca), que nos indigna. Se nota en Twitter y en el bus. Y es evidente que el cine ha empezado a alimentarse de esa ira y a reflejarla.

En poco tiempo han aparecido muchas películas sobre gente enfadada. No sobre gente triste, con problemas, desencantada o deprimida… no, películas sobre gente enfadada

En poco tiempo han aparecido muchas películas sobre gente enfadada. No sobre gente triste, con problemas, desencantada o deprimida… no, películas sobre gente enfadada. A veces sus personajes también llevan algunas de esas cosas incorporadas (o todas), pero lo que los define por encima de todo y/o los mueve es, claramente, el enfado. El ejemplo más claro es Tres anuncios en las afueras (2017), una de las películas clave de esta temporada, un filme que expone una durísima historia particular para hablar de nuestra furia ante un mundo que se rompe. Su autor, Martin McDonagh, la considera una película sobre la ira. No es la única. Por razones distintas, sin duda más triviales que la tragedia que activa la rabia de la madre de los letreros (Frances McDormand), también están enojados los protagonistas de Qué fue de Brad (2017) y Ya no me siento a gusto en este mundo (2017). En enfado de Ben Stiller en la primera es pura actualidad, tan ridículo como común: a los demás les va mejor que a mí… o eso dice Instagram. Y la protagonista de la segunda, una mujer joven harta de que la gente la trate mal, encuentra en el robo de su portátil la excusa ideal para exorcizar su indignación.

Lady Bird (2017), otra de las películas del año, también entraría en el pack. La adolescente protagonista y su madre refunfuñan todo el rato y tienen la piel demasiado fina… otra cosa muy de nuestro tiempo. Con o sin razón, por razones de peso o triviales, por motivos claros o abstractos, muchos personajes actuales están enfadados. Igual nos cansamos de ver películas sobre gente indignada y la tendencia no dura mucho, o igual le cogemos el gustillo a la catarsis y la cosa va a más. Lo único que está claro es que el cine sigue siendo único capturando el ánimo de los tiempos y dejando un lúcido testimonio.

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